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[Pasado] [Privado] Resacón en Briss

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[Pasado] [Privado] Resacón en Briss

Mensaje por Iohn Kajiya el Dom Nov 05, 2017 7:12 am

No recordaba demasiado bien lo que había pasado el día anterior. Era capaz de visualizar ciertos vestigios de mi llegada a Briss, en medio de una tormenta bastante intensa que había hecho bailar el pequeño barco pesquero en el que había comprado pasaje. Con algo de esfuerzo rememoraba fragmentos del pueblo donde había desembarcado, el bullicio de las calles y la inmensa cantidad de gente que había visto. Pero más allá del mediodía, todo empezaba a hacerse borroso. Cierto era que fue cuando empecé a beber, pero teniendo en cuenta que había desarrollado una buena tolerancia al alcohol, no llegaba a entender como había olvidado todo lo sucedido. Me había despertado con un brazo algo dolorido, como si hubiera detenido un golpe o me hubiera caído al suelo, siendo lo segundo un poco más probable si consideraba mi estado de embriaguez. Además, una de mis geta había desaparecido, lo cual haría cualquier paseo un poco más incómodo, y mi kimono estaba sucio de una sustancia de color verdoso que era incapaz de identificar. Ah, sí, y lo peor era que me había despertado en una celda, junto con un tipo algo extraño que era bastante callado, mientras más allá de los barrotes se veía un movimiento constante de Marines.

¿Se puede saber qué hice ayer?” me preguntaba constantemente, tumbado sobre uno de los bancos que había en la celda, forzando mi cabeza para que superara ese bloqueo inducido por la bebida. Había intentado conseguir la información preguntando a los soldados que vigilaban las celdas, e incluso a aquellos que parecían darles órdenes, pero lo único que había conseguido sonsacarles eran risas y burlas. No parecía que hubiera hecho nada particularmente malo, pues entonces no me tratarían de ese modo. Sin embargo, el hecho de que me hubieran quitado mi espada era suficiente como para enfadarme de mala manera, pues podía escuchar la voz del maestro Hano en mi oído, citándome el credo de un espadachín, con ese tono tan irritante que usaba: “Número siete, tu espada es una extensión de ti. Si pierdes o te roban la espada, es que no mereces usarla”. El tipo que estaba en mi misma celda no ayudaba tampoco, pues o bien no sabía qué hacía yo allí o simplemente me estaba ignorando y pasaba de decírmelo. Así que por eso debí recurrir a mi elusiva memoria para saber cómo había terminado allí.

Cuando el día iba avanzando, lo cual era difícil saber teniendo en cuenta que en esa estancia no había ventanas ni relojes, vislumbré un atisbo… Una pequeña parte de mis recuerdos de anoche, tan solo un escaso fragmento… Una chica. Era morena, de complexión delgada y bastante bajita, y por la razón que fuera, parecía tener una expresión de enfado en su rostro. E iba vestida con el uniforme de la Marina. Desgraciadamente, no parecía ser capaz de recordar la situación donde la había conocido. “¿Quizás está por aquí? Ella debería saber qué leñe hago en esta celda” pensé, a la par que me levantaba y me acercaba a los barrotes. El guardia que estaba patrullando se me quedó mirando un instante, pero justo antes de que me gritara o me amenazara, le describí a la muchacha y le pedí que la fuera a buscar de mi parte. El carcelero no se inmutó y siguió su camino como si nada hubiera pasado. Habría que confiar en que retransmitiera el mensaje, pues.
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Re: [Pasado] [Privado] Resacón en Briss

Mensaje por Akane el Lun Nov 06, 2017 6:50 am

-Si madre estoy bien- le dije por tercera vez, aunque no fuera verdad. Estaba resistiendo el dolor que el bruto de ese doctor estaba ocasionando en mi cuerpo mientras me vendaba las heridas.
-Está bien hija cuídate mucho. He visto lo que esta pasando con el mundo por la captura del Rey de los piratas y es terrible- dijo ella con voz preocupada, con un sonido de papel de fondo. Supuse que podría estar leyendo el New Coo, pero preferí no preguntarle  - Se defenderme madre. No hace faltas que te preocupes por mí.- " Ya corta de una buena vez" pensaba, mientras apretaba los dientes para no insultar o quejarme y que mi madre preguntara y se quedara otra hora en el den den mushi.
-Bueno hija me alegro que estés bien. Saludos de tu padre. Adiós- dijo al final luego de unos segundos de un silencio incomodo. -Saludos madre, Adiós- y colgué el den den mushi, di un suspiro tranquilizador.
-Con más cuidado idiota- le dije al enfermero que me estaba vendando y colocando líquidos que ayudarían a cicatrizar mis brazos y piernas. Las cortaduras no era tan profundas, pero ardían y molestaban bastante.
Ese espadachín de anoche me las iba a pagar algún día, pero por ahora no sabía dónde estaba y eso me tranquilizaba y me ponía furiosa a la vez.
Al fin había terminado de vendarme el estúpido medico y me estaba vistiendo. No con las ropas normales de la marina, las cuales estaba ensangrentadas y con agujeros, sino mis ropajes favoritos.
Para mi suerte estas eran holgadas y permitían moverse con mayor flexibilidad  y comodidad, por lo que si no hacía muy esfuerzo las heridas no se abrirían.
Los ropajes eran hermosos. Era un conjunto rojo y rojo desteñido que dejaban ver mi abdomen. Alguien, no recuerdo en este momento quien, me había preguntado porque me vestía de rojo, mi respuesta instantánea era porque me gustaba, pero al entrar en la marina me dijeron que debía vestir de rojo, para que los enemigos no me vieran sangrar y desde entonces me había quedado muy grabado eso en mi cabeza, pero siempre me obligaban a vestir de blanco.

Caminé dos pasos y una puntada en mi muslo derecho, hizo que me ladeara hacia un costado, llevándome hacia el suelo. Los marines que estaban allí, me miraron y algunos, los mas considerados, se acercaron a ayudarme otros siguieron caminando con una risa entre sus labios.  
Una vez arriba y agradeciendo a los que se acercaron, volví a pararme y probé el peso en mi pierna con cuidado, para ver si podía soportar la caminata. Al apoyar el peso un dolor menos agujo recorrió el muslo, pero no lo hizo flaquear. Supuse que tenía que ir cojeando. Di un suspiro y camine como podia hacia fuera de ese cuartel, pero de pronto un figura, vestida de marine, se acerco a mi sigilosamente.
-Ud. es la recluta que fue herida anoche por el espadachín?- pregunto el hombre, exaltada me di vuelta y pude ver una figura pequeña con cara de rata y una sonrisa burlona en sus labios. Mis ojos se abrieron grandes y mi mirada era fulminante, no quería recordar lo que había sucedido ayer, pero no me quedaba otra, ese recuerdo aun perduraba - Si soy yo- dije orgullosa y sin ánimos de que me molestaran.
-Ese espadachín acaba de despertar y pide verla- "Claro, ¿por que no me di cuenta antes? Este sujeto es el carcelero" pensé, mientras lo mirada extrañado, "Anoche fue quien tomo al espadachín y lo arrojo en su celda". - Y ¿qué quiere ese sujeto de mi?- el hombre levanto los hombre y se alejó sin darme respuesta alguna.
"Claro que no iré" pensé en un momento, pero luego recordé que ya no tenía su espada y podría empezar con mi venganza. Sonreí macabramente y me frote las manos.
-Carcelero- llamé al hombre mientras los perseguía cojeando y lo mas rápido que podía. El hombre al escucharme se dio vuelta y me miró, con una extraña mirada fría y sin vida, -¿Donde se encuentra el espadachín?- el hombre me miro extrañado por la pregunta.
-En las celdas, ¿donde más?- sonrió burlescamente. Asentí levemente como un agradecimiento y fui hasta ese lugar.
El carcelero fue para el lado opuesto, supuse que me aviso de pasada.

Al llegar, pude ver muchas celdas vacías y mal oliente. Lleve un pañuelo que poseía, el cual también era rojo, hacia mi nariz para sentir el aroma a perfume y no a fetidez.
Busque rápidamente, porque ese olor me daban nauseas. Al fin lo había encontrado - Tu espadachín, ¿pediste hablar conmigo?- pregunte, mientras me acercaba a la celda para reconocer bien al sujeto y para su desgracia y mi mala suerte, si lo era.

OFF ROL:
Perdon pero es horrible el post, espero que los otros no sean asi.
Realmente no se me ocurrio mas nada. Disculpas D:
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Re: [Pasado] [Privado] Resacón en Briss

Mensaje por Iohn Kajiya el Lun Nov 06, 2017 4:10 pm

Durante lo que parecieron horas nadie se presentó ante mi celda. Y el tiempo me dio tiempo para pensar… Y no eran pensamientos positivos: “El carcelero, ese maldito cara de rata, seguro que ha pasado de mí y se ha ido a su casa tiempo atrás, ansioso de contarle a su mujer lo del vagabundo borracho que ha apresado. Al escucharla, la esposa del carcelero se la contará a los niños, y seguro que esa aventura se convertirá en su historia preferida, y cada noche al acostarlos, él se acercará hasta su cama y les preguntará “¿Qué historia queréis esta noche?” a lo que sus pequeñas ratitas le responderán “¡La del vagabundo!” y los tres se reirán. Y lo mejor es que esta historia rápidamente correrá como la pólvora, pues sus niños la contarán en el colegio y los otros críos la pedirán a sus respectivos padres. Y cuando al fin salga de la cárcel, a saber cuánto tiempo estaré encerrado, la historia ya formará parte del folklore de Briss y yo seré famoso. Y eso causará que…

Mi hilo de pensamiento fue rudamente interrumpido por el sonido de unas llaves al final del pasillo. “Finalmente, alguien que viene… ¿Será la chiquilla?” me pregunté, levantándome del banco en el que estaba tumbado y acercándome a los barrotes. Pero no, no era la chica que recordaba. Era otro preso más, un hombre fornido y algo más alto que yo, con un peinado algo ridículo en forma de cresta y un tatuaje en la mejilla que ponía: “HASESINO”, sí, tal cual, con la palabra mal escrita y todo. Al verme a mí, hizo un gesto un poco raro, como si se sintiera amenazado por mí. El marine que le acompañaba no pareció darle importancia y lo colocó en mi misma celda, le quitó las esposas, y se fue por donde había venido. Mi mente, aún trastornada después de ver aquel tatuaje e intentando descifrar en qué clase de situación podía haberse dado lugar, no pensó en decirle a ese nuevo marine que fuera a buscar a la chiquilla. Por lo que volvía a estar al principio, solo que la cosa aún se iba a poner más rara.

El tipo fornido, al que llamaré Hasesino de ahora en adelante, se sentó en la parte más alejada de la celda, como si pretendiera poner la máxima distancia entre ambos. Lo cual, tal y como mi afilada mente dedujo, significaba que me conocía… Y como yo no tenía ni idea de quien era ese hombre, supuse que nos habríamos cruzado la noche anterior durante mi borrachera. Me acerqué a él paso a paso, lentamente, tratando de no asustarle más de la cuenta, hasta que estuvimos a un par de metros de distancia, y le pregunté con el tono más cordial que pude “¿De qué nos conocemos?” a lo que él puso una mueca de terror, la cual no entendía pues yo tengo una sonrisa preciosa, y empezó a decir “¡No diré nada, lo juro! ¡No diré nada!” en una voz que se hacía difícil de entender de lo aguda que era. El otro tipo que había en la celda, el Mudo para futuras referencias, nos miró con una mueca de extrañeza y se apartó de nosotros. No pude preguntarle nada más, pues el ruido de las llaves volvió a resonar en los calabozos.

La sombra de una persona se acercaba a nuestra celda, por lo que yo tuve que dudar entre seguir con el interrogatorio de Hasesino o volverme a los barrotes a ver si la suerte me sonreía. Me decanté por lo segundo, y a la vez que me alejaba del tipo de la mala ortografía, éste me soltó en voz muy baja “No le digas nada a Renn, por favor”, casi suplicando. ¿Quién leches era Renn? ¿Sería la chiquilla? Al parecer tendría la oportunidad de descubrirlo rápidamente, pues apareció por el pasillo vestida con unas extrañas ropas de color rojo y cubriéndose la boca y la nariz con un pañuelo. Se acercó a mí con la misma cara de mala uva que yo recordaba y antes de que yo pudiera decir nada, me preguntó qué quería de forma algo maleducada. Teniendo en cuenta la situación, preferí no comentar ese detalle, y le respondí: “Sí… Ehm… Hola, me llamo Iohn… A ver como empiezo esto sin que suene muy raro… Pfffff… ¿De qué nos conocemos? Empecemos por ahí”. Si Dios me sonreía, esa niña sería capaz de rellenar algunos huecos… Con algo de suerte hasta sabría quién era Renn.
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Re: [Pasado] [Privado] Resacón en Briss

Mensaje por Akane el Miér Nov 08, 2017 7:20 am

El aroma en ese lugar era asqueroso. Era una mezcla de vomito, orina, excremento, sudor y suciedad, sobre todo este ultimo invadía mas el lugar.
Los pasillos eran oscuros y solo era iluminados por una pocas antorchas que amenazaban con apagarse, cada vez que la puerta se abría y un ventarrón entraba para limpiar un poco el aire de la fetidez, pero este no era suficiente.
Mientras comenzaba a bajar las escaleras y apoye mi peso sobre mi pierna herida, una puntada llego a mi muslo como si un cuchillo muy filoso estuviera pasando lentamente sobre esta, haciendo que este flaqueara por una pequeña fracción de segundos, y comenzara  a desviarme hacia el suelo, donde estaba seguro que no quería estar. Revolee las manos, en busca de algo que me sostuviera y para mi suerte lo encontré. Había tomado con fuerza la estructura de metal que sostenía la antorcha. Haciendo un poco de fuerza, me volví a reincorporar y terminé de bajar las escaleras con cuidado.
En ese preciso momento, en que terminaba de bajar las escaleras, un marine apareció silbando y jugando con las llaves colgadas en su dedo índice. Al verme, su silbido se silencio y las llaves quedaron colgando en su dedo, luego de hacer ese tintineo clásico de llaves.
-Recluta- dijo el marine, que al parecer esperaba algún saludo de respeto hacia él, el cual no hice porque me encontraba enojada y de mal humor - Marine- dije al final con pocas ganas de hablar y sin darle mucha importancia.
Una muesca de enojo se dibujo en su rostro. Había apretado los dientes y había bajado la mirada, pero luego de uno segundos, volvió a subirla y con una sonrisa en su rostro, habló - ¿Que busca en este desolado lugar?- preguntó curioso. El cambio de estado fue muy radical.
Di un suspiro para poder tranquilizar el enojo que tenia atorado en mi pecho y mi garganta. - Vengo a ver a el espadachín de anoche- dije seriamente y manteniendo postura aunque doliera.
-Acaso tu eres la recluta que...- una gran carcajada salió antes de que pudiera terminar. Mientras la boca se abría grande, mostrando sus dientes, arrojo las llaves hacia mí y me sobre pasó,  subiendo las escaleras y yéndose a través de la puerta mientras aun se reía a carcajadas.
Atrapé la llave y apreté los diente y mi puño, para tranquilizar el enojo por la burla que había recibido.

Comencé a caminar por el pasillo, aun escuchando las carcajadas del marine, pero a medida que pasaba el tiempo estos se iban opacando hasta que el silencio volvió a reinar en ese lugar.
En el enojo con el marine, me había olvidado de que estaba respirando un olor asqueroso, por lo que al darme cuenta, subí inmediatamente el pañuelo.
Al fin llegue a la celda del maldito espadachín la cual olía a orines y a vomito. Aunque era obvio que esos olores invadirían esa celda, ya que el espadachín estaba completamente borracho cuando lo trajeron a este lugar.

Al acercarme, pregunté al espadachín que quería, de una manera fría y hosca Al verlo allí tranquilo, me daban ganas de abrir la celda y golpearlo hasta que este muriera, pero no podia hacerlo. Había dos bandidos mas o al menos suponía que lo eran, que podrían intentar escapar, por lo que me tendría que contentar con verlo allí tras los barrotes.
El espadachín comenzó a hablar, haciendo que me enfureciera cada vez mas.
-No me importa cómo te llamas- le dije, con voz aniñada y casi gritando. - Y no, no nos conocemos de nada. Solo atacaste a muchas personas en una taberna, maldito desgraciado- Dije, mostrando mis vendajes.
Estaba apretando mi mandíbula y comenzaba a dolerme, por lo que di un suspiro tranquilizador - Quieres saber que paso la noche anterior verdad?- le pregunte aun enojada pero un poco más calmada.
Esperé la respuesta del espadachín para comenzar con mi relato de lo sucedido.
Sin darme cuenta en mi esperaba impaciente, había tirado mi peso sobre  la pierna herida y esta comenzaba a doler, por lo que cambien el peso de una pierna a la otra, esperando que la herida no se hubiera abierto.

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Perdon por la demora. No habia visto que habias posteado
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Re: [Pasado] [Privado] Resacón en Briss

Mensaje por Enzo Uzumaki el Jue Nov 09, 2017 8:20 pm

¿Por qué había tanto ruido en aquella inusual aglomeración de celdas vacías si, por los momentos, solamente ocupaban las barracas al menos una decena de criminales solamente? El alto muchacho se lo preguntaba entre sueños mientras que sus sentidos, afinados por la experiencia de estar "desnudo" le hacían mover la cabeza cuando había algún ruido fuerte pero sin despertarlo de su sueño. ¿Acaso no podía un hombre tomar una de sus siestas de 30 minutos en paz? Él funcionaba así, durmiendo 3 o 4 horas en diferentes horas del día, dividiendo su horario de sueño en siestas donde, por culpa de la gente ruidosa, tampoco era que lograra dormitar profundamente sino que tendría que conformarse con soñar a medias y recibir, de igual manera, fracturados fragmentos del exterior.

Sin embargo, se hallaba en Ohara en ese mismo momento, y la arena suave y cálida entre sus pies le causaba una gratificante sensación que no sentía desde que era un niño y que, ahora descubría, no se había molestado en recrear desde que había salido de la cárcel hace ya años. Sus visitas a casa eran cortas, usualmente comía mucho, dormía más y acompañaba a su madre y hermana a caminar por el bosque, buscar jabalíes y frutas. Sin embargo en aquella ocasión estaba en la playa, tan humano como no lo había estado en muchísimo tiempo, y con la cálida sensación del sol y la arena, escuchaba los gritos de su hermana llamando su atención. Le llamaba con una sonrisa y de la nada, "Maldito desgraciado" apareció en su boca y Uz se sorprendió de una manera increíble. ¿Donde había aprendido a decir esas cosas? Su hermanita estaba en un mundo corrupto, quizá saldría con un malhablado motociclista con cabello teñido y que le instaba a consumir drogas y demás. ¡ÉL NO IBA A PERMITIRLO!

Y del sobresalto, despertó, de nuevo en aquella celda, lo que le recordó la situación en que se hallaba. Había ido a Briss a depositar el acumulado de sus pagos a nombre de su madre para evitar pagar la tasa del seguro que no usaba y que de todos modos debía pagar como si fuera su problema el sistema burocrático mundial. Estaba en esa incómoda forma humana que le generaba tanto frío y demás sensaciones a las que no estaba acostumbrado, y por estar en el sitio equivocado, acabó involucrado en una palea de tabernas de los más fenomenal, en la que, pese a que no mató ni hirió demasiado a nadie, fue arrestado por negarse a cooperar con su testimonio. ¡Vamos! Él no era de los que hablaban mucho, y estaba completamente seguro de que si se identificaba, le preguntarían su razón de estar allí y alguna multa por evasión de impuesto habría de caerle. Entre esas opciones, prefería la cárcel, pues sabía que le soltarían tras no tener nada directamente en su contra. - ¿Hmm? -Alzó la cara y reconoció a la malhablada, era la que peleó con el samurai, pero Uz no iba a intervenir en la charla, por lo que aún sumido en su bufanda, suéter, gorro y abrigo, se levantó en sus cuatro metros de altura para dirigirse a la celda, pues estar en forma humana, aún por su bien para no se reconocido, le causaba ansiedad y él había visto donde los vigías guardaban los cigarrillos. ¡Si su madre se enterara que había cogido el gusto a fumar! Seguro le azotaría...

Como fuera no tardó mucho en acercarse a la reja de la celda, disponer una mano en cada barrote y en un simple movimiento que pareciera no representarle ningún esfuerzo (aquí sus dedos se tornaron azules bajo los guantes, dado el uso de su akuma) dobló lo barrotes, tomó los cigarrillos del estante y volvió a su celda, cerrando los barrotes tras de sí, para volver a sentarse y fumar tranquilamente. Muchos hablaron y susurraron cosas, otros gritaron, pero Uz, como siempre, no dio mayor respuesta al silencio de siempre.


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Re: [Pasado] [Privado] Resacón en Briss

Mensaje por Iohn Kajiya el Dom Nov 12, 2017 12:46 pm

Dos cosas sucedieron las cuales no esperaba. Lo cual, considerando que en mi cabeza creía haber visualizado todo lo que podía haber ocurrido, fueron de lo más sorprendentes. La primera fue la respuesta de la niña. Según me contó, en un tono que denotaba su juventud, había participado o empezado algún tipo de riña en una de las tabernas de la ciudad. ¿Yo? ¿En una pelea de bar? No era algo inaudito, pero sí que resultaba extraño pues nunca había tenido una personalidad belicista ni agresiva. Y por lo que parecía, o al menos eso entendí que me quiso mostrar la chiquilla al señalar sus heridas, había atacado a una niña. De nuevo me preguntaba, ¿yo? Si algo había aprendido en Shimotsuki era a respetar el código de honor de un espadachín, y aunque no hubiera un punto en particular que impidiera pelear contra niños, creía que era bastante obvio que eso no cumplía los estándares que reclamaban mi instrucción. Por lo que lo único que pude hacer mientras ella habló fue escucharla, incrédulo, hasta que se me ocurrió preguntarle una pregunta de nuevo algo estúpida. “¿Yo te hice todo eso? ¿Estás segura?” como si la niña fuera a recapacitar y decirme que todo aquello era una broma.

Lo segundo yo no es que fuera sorprendente, sino que me desencajó la mandíbula e hizo que los ojos se me salieran de las órbitas, y es que el Mudo, quien hasta ahora se había dedicado a sentarse sin hacer nada, se levantó de golpe y se acercó a los barrotes de forma calmada. Agarrando sendas barras de acero con sus manos, las dobló como si nada consiguiendo formar una abertura lo bastante grande para salir de la celda, coger un paquete de una estantería y regresar de nuevo, cerrando la apertura que había hecho al volver a entrar en el calabozo. No fui el único al que eso le pareció sobrehumano, pues Hasesino, el cual hasta el momento había parecido ni advertir la presencia de Mudo, se sentó en posición fetal con gesto de pánico mientras repetía una y otra vez: “Esto no está pasando, estoy durmiendo y esto es un sueño”, a la par que unas lágrimas empezaban a caerle por los mejillas. Al fijarme en mi extraño acompañante, el tatuado y llorón digo, recordé otra de mis dudas, la cual planteé a la chiquilla la cual parecía haberse quedado de piedra al ver a Mudo abrir la celda tal y como lo había hecho: “¿No sabrás quién o qué es Renn, verdad? Creo que de algún modo tuvo que estar involucrado en lo que fuera que pasó anoche

Fuera como fuese, si realmente había causado semejante lío la tarde anterior, debía encontrar la forma de salir de aquella celda y recuperar mi espada. Al fin y al cabo, por haber causado una pequeña pelea de bar mientras iba bebido no podía caerme tiempo de cárcel, ¿no? Solo una multa (la cual no podría pagar, pero eso era un problema para otro día) y me dejarían libre, ¿verdad?
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