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Un paso para el hombre, mil para el enano [Presente]

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Un paso para el hombre, mil para el enano [Presente]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 16, 2017 3:02 am

El sonido del mar molestaba en los oídos. Las aves graznando como locas, quizás porque habían encontrado una fuente de alimento submarina. El mar, chocando contra las costas del lugar que calmaban el alma, pero entumecían la mente. Aquel que observara el horizonte podria ver el poder del mar, arrastrando barcos a lo lejos, con el viento apoyando sobre las velas y empujando la embarcación hacia la siguiente isla. Emme observaba el mar, intentaba pensar en sus objetivos y en su forma de hacer las cosas... ¿estaría todo mal? Él no lo pensaba, si no que todo lo que hacía, aquello que estaba defendiendo... estaba bien moral y éticamente... defender a su raza, destruyendo a aquello que lo amenazaba, era algo bueno. Como dijo Maquiavelo, el fin justifica los medios. Su mente ahondaba en sus recuerdos, buscando los mejores momentos, aquellos en los que podía sentir el aprecio de sus compañeros Tontatta. Le era imposible no acabar recordando la matanza que le llevó a perder a su familia... no podía evitar recordar los rostros de aquellos humanos que se llevaban a sus amigos, en un saco... en un solo saco... más de diez Tontattas en una maldita bolsa mugrienta de mierda... -¡Menuda mierda!- gritó con rabia hacia el horizonte, esperando una respuesta de... de algo, de alguien. Nada sonaba, simplemente el sonido de las gaviotas, poniéndolo cada vez más nervioso. Y mas... hasta que decidió marchar de aquella playa maltrecha.

Emme había estado pensativo durante un buen rato. Había perdido de vista a Kenta en aquella isla... y bueno... era difícil perderlo de vista. Miró a Tarushi, su Laphan, un conejo salvaje pero en perfecto estado, sin un solo rasguño. Estaba sentado, observando a su compañero, comiéndose un trozo de carne. El conejo era muchísimo más grande que Emme, pero eso no le importaba al enano, pues se había ganado la confianza del Laphan hacía mucho tiempo. Ambos se miraban, seriamente, como desafiándose, pero a la vez, mostrándose un respeto mutuo significativo. Una sola mirada del enano bastó para que el conejo se sintiera poderoso a su lado, pues su maestro le había entrenado con fiereza, y más aún después de la muerte de aquel jabalí al que intentó salvar... por desgracia, no fue así. Emme avanzó, colocándose junto a Tarushi -Vámonos... tenemos que bajar a la ciudad- la seriedad en la voz de Emme hizo intervenir al conejo, que se puso en dos patas y comenzó a andar tras el Tontatta, tranquilo y sereno, pero no pasivo, atento a cualquier amenaza que pudiera perjudicar a su mentor.

Y tranquilamente descendieron por el camino hasta el pequeño pueblo que decoraba las Islas Organ. Orange Town era un lugar tranquilo... o eso pensaba la gente que iba a visitarla. Principalmente constituido como un refugio para aquellos que habían sido atacados por piratas, más adelante se convirtió en un lugar de paso habitual para los criminales del East Blue. Emme no era una excepción, el cuál decidió poner un pie en aquel lugar para poder beber tranquilo, descansar del viaje, y, si era necesario, dar algún golpe del que sacar algún tipo de beneficio. En Orange Town nunca había habido presencia de la Marina, no al menos mucha de ella, por ende, sería bastante sencillo atacar sin que llegaran al momento. No hizo mucho esfuerzo para bajar por aquel camino, y en cuanto pudo, se subió sobre el Laphan para no seguir andando, mientras, el Laphan continuaba su camino hacia la pequeña villa del lugar. En ciertos momentos, el enano hacía ciertos movimientos en la cabeza del Laphan, rozando su pelaje, para que este supiera que hacer, girando las calles pertinentes y llevando al enano a una taberna de mala muerte en una de las calles de peor aspecto del lugar, donde había mendigos y prostitutas. Entró el conejo enorme en la taberna, y el enano observaba todos los ojos que se posaron en ambos cuando atravesaron la puerta. Tarushi avanzó hasta la barra, posicionándose cerca y dejando al enano bajar hasta la misma, donde se sentó con las piernas cruzadas -Un vaso de chupito con su mejor cerveza, bien fresca... y quiero un bistec para el Laphan- seguramente el cocinero estaría afectado por la escena, y sobretodo al ver a un enorme conejo en su taberna, pero sin preámbulos, se dirigió a servir a aquellos que le pidieron nota.

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Re: Un paso para el hombre, mil para el enano [Presente]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 20, 2017 1:19 am

Orange Town parecía ser, de cierto modo, un lugar “pacífico”, la escasa presencia de Marines en ella me exoneraba de meterme en problemas mayores. Habíamos llegado en busca de suministros, y quizás un lugar donde descansar (aunque personalmente prefiera el barco) terminé de anclar el barco en la costa y fijé mi mirada en Tarushi, el conejo de Emme, el cual se encontraba al pie del mar. No lograba visualizar a Emme, con dificultad ya puedo enfocarlo a un metro de distancia debido a su diminuto tamaño, pero sabía que donde sea que se hallara el conejo, ahí iba a estar Emma - ¿Qué hace?-En ese momento miré hacia el horizonte, contemplando la inmensidad del mar; inmenso incluso para una criatura inmensa como yo. En los últimos meses había logrado aprender muchas cosas de ese tontatta, los gigantes no somos dioses, aunque fuera consciente de ello, en el fondo aún lo sigo sintiendo y me duele el orgullo aceptar rebajarme ante alguien que literalmente no me llega a los tobillos, pero ahora ese chiquitín está por encima mío y he aprendido a aceptarlo sin sentirme ofendido.

Después de reflexionar un poco, proseguí a ir al pueblo dejando atrás a Emme, un pueblo que contaba con la suerte de que una de las cosas que haya aprendido es la de dejar de destruir todo lugar donde haya puesto las suelas de mi bota. Era un pueblo con calles anchas por lo que no tenía problema alguno para caminar, más que cuidar de no pisar a alguien por “accidente” aunque por ahora habían otras cosas qué pensar. No me gustaba mucho la sensación de vacío que sentía, sentía que estaba rodeado de casas de juguete y no en un pueblo de verdad, aunque eso mismo siento en cada isla que voy, así como múltiples miradas que se concentraban en mí, que me empezaba a irritar. Me paré un momento en medio de la plaza, los gigantes en los Blues no parecían ser tan comunes como lo eran en el Grand Line, estaba tratando de contenerme pero no podían. Finalmente exploté, aunque, irónicamente, moderado - ¿¡Alguno me puede decir dónde conseguir comida!? - La gruesa voz retumbó en las paredes de todos los edificios, las personas se alarmaron un poco debido a que fue algo sorpresivo, y algunos niños empezaron a llorar asustados, aunque algunos otros se encontraban bastante excitados - ¡Un gigante, un gigante! - decían mientras rodeaban corriendo uno de mis pies y reían - ¡Niños, no, aléjense de él! - sus padres, o quienes sea quien sea, se los llevó desesperadamente lejos de mí - ... Genial… Quiero volver al barco… - dije un poco decepcionado ¿Enserio los humanos se creen la raza superior? Debería simplemente aplastarlos a todos… Empezaba a olvidar la razón por la que me estaba conteniendo.


Última edición por Kenta Baltazar el Vie Oct 27, 2017 2:10 pm, editado 1 vez

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Re: Un paso para el hombre, mil para el enano [Presente]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 20, 2017 6:01 am

Llevaba ya varios dias subsistiendo a las afueras de Orange Town. Habia llegado a aquella pequeña isla por casualidad pero la amable gente de la zona enseguida la ayudaron, era un autentico desastre intentando entablar una conversacion, no podia entender como habia mujeres que les molestara que les dijera que parecian muy viejas o que tenian el pelo estropeadisimo o que sus hijos eran muy molestos, lo cual no mejoraba cuando la pelirroja les espantaba con un gruñido mas de bestia que de persona. Una viejecita la habia ayudado a dirigirse al bosque que se extendia fuera de la villa y donde abundaban diferentes presas como jabalies y algun que otro ciervo.

Al levantarse ese dia opto por llevar arrastrando un gran semental de ciervo al pueblo, seguro que tanto la cornamenta como la piel se venderian bien al igual que algunos trozos de carne, habia suficiente para que comiera una familia entera. Mientras disfrutaba de los restos de la oreja del jabali que llevaba como tentempie, vio y escucho a un ser que podria usar de palillos para los dientes los enormes arboles de su isla natal, esa si que era una bestia gigante, un rival formidable, los ojos le brillaron a la salvaje mientras una sonrisa iluminaba su rostro. Pero tenia hambre, un rival hambriento estaria en desventaja y eso no le interesaba, ademas estaba ahuyentando a la gente del pueblo y acabaria por aplastar a algun pobre desgraciado.

Una vez llego hasta su pie trato de llamar su atencion gritando. -Eh tu! Sigueme! Hay un llano cercano donde podrias comer tranquilo, no sera mucho pero algo te saciara!- Dicho eso la pelirroja dejo el ciervo en el suelo, era bastante grande pero para ese ser no seria mas que un aperitivo. "Mejor que nada sera jejeje" Segui caminando hacia el llano donde tenia mi hoguera y los restos de mi jabali sin cocinar esperando que me siguiera mientras sacaba la otra oreja y empezaba a masticarla.

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Re: Un paso para el hombre, mil para el enano [Presente]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 20, 2017 3:49 pm

El enano estaba concentrado en el camarero, esperando con ansias que le sirviera su ansiada bebida. Estaba seco, pues después de mucho tiempo en el mar junto al Gigante, que bebía como un loco, apenas podía probar nada de alcohol, pues se lo bebía todo él alegando que el Tontatta era demasiado pequeño como para beber algo como la cerveza. El enano sonreía para sus adentros, pues se lo pasaba en grande con aquel enorme ser que encontró en las aguas de Green Bit, aunque en muchas ocasiones tenían algunas disputas relacionadas con la forma de comportarse de cada uno, diferente en todo caso, debido a los lugares de los que procedían. Estaba claro que alguien proveniente de Elbaf iba a comportarse como un poderoso Guerrero, mientras que el Tontatta, que aunque no formaba parte de la tribu de forma sanguínea, que se crió con los Tontatta, que eran ingenuos e inocentes, y aunque él no lo fuera, se comportaba de otra forma muy distinta al enorme ser. Las disputas no llegaban a nada más que simple palabrería, ni gritos ni nada por el estilo. Mientras, Tarushi, descansaba en el barco sin meterse entre ambos. Pronto, el camarero apareció con una pequeña jarra muy pequeña, que para el tamaño del Tontatta era perfecta, con un plato con un filete y con una botella de cerveza. El enano sonrió y cuando su cerveza estuvo servida, dio un trago, denotando que el producto era lo suficientemente bueno como para poder moverse por su interior. Tarushi se comía el filete que le habían servido con vistosa algarabía.

De pronto, un grito retumbó en todo el edificio. Emme se giro rápidamente, pues reconoció la voz fácilmente. Kenta estaba a punto de armarla bien gorda en la ciudad, y Emme le había dicho que no intentase llamar mucho la atención, aunque bueno… siendo un gigante estaba complicado, la verdad. De todas formas, Emme dio un golpe en la mesa y al momento, Tarushi se puso de pie, el enano saltó sobre él y salieron corriendo por la puerta de la taberna… si, sin pagar. El conejo comenzó a moverse por la ciudad a gran velocidad, corriendo a cuatro patas, con el enano sobre él para poder encontrar al Gigante. Había que decirlo, que Emme fuese bajito no ayudaba para encontrarlo, incluso siendo Kenta un enorme ser procedente de Elbaf.

No tardó mucho en dar con él. Se encontraba en una plaza de la villa, y junto a él había una muchacha pelirroja que le decía que le siguiera, que ella iba a alimentarlo. Emme se dispuso a seguir a la muchacha, pues no quería ni pensar en lo que podría hacerle a su amigo el Gigante. Si, aunque Emme fuera despiadado le tenía mucho cariño a los suyos, y Kenta era uno de ellos. Oculto con Tarushi entre la hierba alta, observaba a la muchacha que se estaba comiendo algo de carne… ¿querría comerse también al Gigante?

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Re: Un paso para el hombre, mil para el enano [Presente]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 24, 2017 7:02 pm

Estaba rodeado por fastidiosos, débiles y asustadizos humanos que no dejaban de mirarme como si fuera un monstruo, estaba a punto de perder la paciencia y aplastar esa ridícula aldea como solía hacerlo, aunque después Emme se enojara conmigo por desobedecerlo. Cuando estaba a punto de sacar el demonio que habitaba dentro de mí, una voz femenina llamó mi atención, ya que se dirigía a mí. Quedé un poco desconcertado por la manera en la que me estaba hablando, no estaba teniendo precaución conmigo por ser un gigante sino que más bien me estaba hablando de “tú a tú”, aunque logré contenerme gracias a que traía comida para mí y estaba dispuesta a mostrarme donde había más tal como había pedido antes. Me agaché y tomé el venado que había dejado en el suelo - Esto puede ser suficiente para Emme pero yo necesitaré unas cuantas docenas más - Pensé en voz alta.

Finalmente me puse de pie y decidí seguirla hacia el llano, dejando la villa y sus habitantes en paz - ¡Bien mujer! Muestrame donde hay más de estos - Dije con el venado en mi mano, la verdad es que tenía un tamaño bastante considerable a comparación de un venado normal. Si encontraba más de ellos, quizás una sola docena me bastaría, aunque… ¿Cómo fue que Emme me convenció de venir a un pueblo pequeña como éste? No creo que tenga más recursos que para ellos mismos. No pasó mucho hasta que por fin llegamos hasta una hoguera en mitad del llano - ¿Es aquí? ¡Bien! ¿Dónde está la comida? - Dije mientras me frotaba las manos y empezaba a buscar en los alrededores.


Última edición por Kenta Baltazar el Vie Oct 27, 2017 2:11 pm, editado 1 vez

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Re: Un paso para el hombre, mil para el enano [Presente]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 24, 2017 7:12 pm

El plan estaba funcionando, aquel gigante habia aceptado seguir a Helix mientras esta sonreia acompañandole al llano donde tenia preparadas el resto de sus reservas. El gigante se seguia quejando a cada paso que daba de que necesitaria muchas raciones, la verdad que habia cazado bastante y podria tener lo suficiente como para satisfacerle un dia, pero no iba a ser todo tan facil.

``No para ti al menos jejeje...´´

Una sonrisa maligna se le dibujo en el rostro cuando llegaron al llano y el gigante bramo exigiendo el resto de la comida, la cual no se veia por ninguna parte, solo estaban ellos dos en el claro. La comida estaba a buen recaudo, muy cerca pero bien escondida. Tras ver como el gigante se impacientaba la pelirroja saco sus pequeños guantes de cuero y se los ajusto en la mano mientras daba pequeños saltos en el sitio y se estiraba calentando un poco.

-Esta aqui cerca, bien guardada... Pero la tendras solo cuando me ganes en una pelea... No me gusta pelear contra rivales debiles, te dejo comer antes para que no estes en desventaja si quieres...

Le dijo la muchacha mientras daba un largo bostezo y se sentaba a meditar esperando la accion del gigante, por supueso aunque pareciera estar abstraida de todo a su alrededor estaba con los sentidos alerta dispuesta a saltar en cualquier momento desde que fuera necesario.

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Re: Un paso para el hombre, mil para el enano [Presente]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 28, 2017 5:02 am

Ahi estaba el enano, escondido entre la hierba alta con un conejo enorme que extrañamente se escondía detrás del enorme árbol que decoraba aquella pradera. Kenta parecía idiota, confiando plenamente en una desconocida, en una mujer, las cuáles no solían ser muy amigables, al menos las humanas… Emme lo sabía bien. Siempre que se cruzaba con una, esas mujeres le atacaban o le gritaban por ser un ser tan pequeño… aunque… quizás tenía que ver con que viajara con un conejo enorme y un gigante… quizás se haya equivocado durante toda su vida. De todas formas, aquella mujer no parecía que fuera realmente compasiva, o que fuese a darle de comer realmente al gigante. Emme comenzó a moverse por la pradera, mirando detrás de cada piedra, detrás de cada árbol, y finalmente encontró el “tesoro” de aquella mujer. Encontró un venado, preparado para ser devorado, y sin pensarlo, cogió un gran trozo de carne, y Tarushi, el Lapahn, cogió otro gran trozo… creo que era el momento de mostrarse tal y como era.

Emme se dirigió por detrás de la mujer, manteniéndose a unos… 4 metros más o menos. El gigante, si mirase a la espalda de la mujer lo vería perfectamente, igual que vería que le estaba haciendo un gesto para que mantuviera el silencio. Entonces, dio un bocado al trozo de carne y comenzó a comer ruidosamente, incluso lo tragó con fuerza para que la muchacha lo escuchara -¡Que carne tan deliciosa! ¡Quien la haya cazado es un gran cazador- decía mientras daba otro bocado a la deliciosa carne -¡Oh, vaya! ¡Kenta! ¡¿Has encontrado amigos nuevos!?- decía con una sonrisa terrorífica en el rostro, hablando mientras masticaba, y esperando que la mujer se diera la vuelta… había llegado el momento de mostrarse tal y como era.

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Re: Un paso para el hombre, mil para el enano [Presente]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 29, 2017 8:23 pm

En cierto modo, me encontraba alegre, ansiando el alimento que aquella chica decía estar dispuesta a darme. En un principio no tuve esperanzas ni ilusiones de encontrar mucho en un pueblo pequeño, nada la verdad, pero ahora creía que no me iría con las manos vacías del lugar, aunque la sonrisa que tenía, se borró de mi cara al oír lo que la mujer dijo - ¿Qué dijiste? - volteé a mirar con el ceño fruncido y alcé un poco la voz - ¿¡Me estás subestimando!? ¿¡Te estás burlando de mí!? - Empecé a acercarme más a ella buscando intimidarla - Te podría aplastar en este momento con un solo dedo si quisiera, arrancarte la cabeza con los dientes y luego escupirla - planeaba seguir gritando amenazas, pero en el momento en que me acerqué a ella, justo a sus espaldas, noté un punto que se movía en el suelo, no le presté mucha atención, pero cuando me fije bien, era nada más y nada menos que Emme haciéndome señas para que… ¿guardara silencio? Seguí viéndolo un poco confundido, para empezar ni siquiera noté que me había seguido. Emme procedió a masticar de la carne que la mujer pensaba darme y a hacer ruido para llamar su atención, sólo tenía en mente que buscaba molestarla aunque no entendía con qué propósito, quizás simple capricho - ¿Amiga? - me crucé de brazos recuperando la compostura - Pensaba llevarla al barco junto con toda esa carne - decía más que todo para llenarla de miedo, podría ser muy cruel y quizás en ocasiones hasta sádico, pero no al nivel de llegar a consumir carne humana.

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Re: Un paso para el hombre, mil para el enano [Presente]

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