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[Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

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Re: [Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

Mensaje por Karen el Sáb Oct 07, 2017 10:18 pm

El ambiente se había tornado extraño de un momento a otro, desde donde se encontraba Haruka pudo lograr divisar a los hombres del barco abandonando la nave.─(¿Hm...?)─. Quizás no fuere tan evidente para Kensei quién se encontraba sobre la plataforma del barco impartiendo su justicia a cada becerro que se le ponía por delante, pero aún aferrada a la cadena podía notar que el barco poco a poco comenzaba a moverse. Decidió finalmente terminar de abordar e ir junto con su amo quién parecía ensimismado, como era de esperarse también notó que algo raro estaba ocurriendo. Entonces impartió sobre ella una labor tan importante como honorable: cuidar de sus espaldas.─Umu─. La pelirroja asintió y gustosamente recibió aquella labor junto con la confianza de Kensei. Mientras el de cabellos dorados hacia los preparativos su fiel guardaespaldas lo seguía con sus sentidos en máxima alerta, incluso había cambiado la sombrilla a su mano derecha para tener su puño dominante libre para usar.

Una montaña de pólvora, así que eso se traía entre manos, en el delicado rostro de Haruka se dibujo una sonrisa. Ella era bastante aficionada a este tipo de cosas, encontraba atrayente la repentina explosión de poder que causaba la artillería y el polvo negro, era algo realmente mágico. Su amo comenzó a dibujar una línea con el último barril de explosivos mientras continuaban moviéndose y aprovechó el tiempo para también impartirle más acerca del plan; aprovecharían el estruendo de la explosión como distracción para dar un golpe decisivo y eficaz. No podía decir que odiara la idea de entrar a escena acompañada de explosiones para luego proceder a derribar a todo aquél que osara ponerse en el camino de ambos.

Con todos los preparativos hechos, el rubio dio la señal para comenzar, ella iba justo detrás de él moviéndose como un felino preparándose para arrojarse sobre su presa. El cuerpo de su amo era lo suficientemente grande como para esconder su figura más pequeña, creando otro factor sorpresa.
El león raudo en sus movimientos derribó la puerta que daba hacia los camarotes y ambos se adentraron a aquella prisión, parecía solo haber un objetivo frente a ellos y Komikado sin dudar se arrojó hacia él, no fue hasta que él saltó que la forma de su fiel apóstol siguiéndole como una sombra fue revelada.
Tal y como estaba planeado, la explosión sacudió el aire y el barco creando un estruendo ensordecedor en el momento en que ambos se lanzaban sobre su enemigo, solamente aquellos que orquestaron aquella treta debían de poder permanecer calmados y decisivos bajo semejante confusión.

Dado que Komikado eligió un ataque aéreo con la intención de tal véz separar la cabeza del oponente del resto de su cuerpo y acabar con todo de una vez, su apóstol abandonó su posición casi pegada al suelo para atacar desde abajo. Seguía con su sombrilla en su mano derecha, su mano hábil, la izquierda, se encontraba fuertemente cerrada en un puño que cargaría con toda su fuerza y estaría acompañado del momentum de la carrera que llevaba hasta aquí. Si el enemigo era capaz de rechazar el ataque de su amo, Haruka golpearía con todo lo que tenía justo en el plexo solar del oponente, aquél era un punto muy débil de un ser humano, lejos de la protección de los músculos abdominales, un golpe certero en ese lugar es capaz de dejar fuera de combate hasta al más curtido de los luchadores.
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Re: [Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

Mensaje por Invitado el Lun Oct 09, 2017 6:52 am

Entró un hombre algo estrafalario a la zona de las celdas, nos mandó callar y las abrió todas: "Que está pasando aquí" pensé.
Ese hombre nos avisó de la situación en la que nos habíamos encontrado, la cual era básicamente, que o moríamos por el fuego pirata, o moríamos a sus manos, dado que tenia pinta de fuerte. La verdad que no sabia que hacer, estaba dudosa:

-"Voy hacia él con todo? Los presos lo mas seguro que se me echaran encima, por no decir que ese hombre me podía liquidar. Por otra parte, si me quedaba quieta, solo esperaba la muerte" meditaba.

Aun tenia los diales en el bolsillo, contra éme podían ser útiles, pero no definitivos ni mucho menos, pero no me gustaba que me amenazasen y yo siempre he sido una chica decidida y sin miedo. Cuando me decidí por atacarle, sin importar las consecuencias, se oyó una explosión que hizo retumbar el barco. Aparecieron de la nada, un espadachín y una chica:

-"Espera un segundo... Kensei!?" pensé al instante que vi esa espada recargada al estilo Rococó, pelo rubio dorado y unos ojos rojos como rubíes. "Sin duda eres tú!".

No sabia si era una misión de rescate, o era pura casualidad que vinieran hasta aquí la cuestión es que era mi oportunidad: "Bien les dejaré hacer, así los presos no molestan, si necesitan mi ayuda, iré sin dudarlo" pensé. La situación mejoraba por momento, veía luz en el camino, era una oportunidad que el azar me había puesto: "Sabia que no me fallarías, el azar es tan malo como bueno, si me puso entre rejas fue para ver a Kensei de nuevo, el dios de la justicia".

Mi fe en el azar estaba mas ferviente que nunca, el corazón me iba a mil, quería pelear con mas ganas que nunca, Kensei iba a por la cabeza del hombre, mientras que su acompañante iba con el puño directo hacia él. Ni sabia quien era esa chica, pero no tenia pinta de ser una don nadie, de hecho su cara me llegaba a sonar: "Será una criminal buscada, la cara me suena conocida".

Los presos, atónitos ante el suceso, se quedaron petrificados, metafóricamente hablando pero en el fondo también estaban eufóricos, era al igual que a mi, su oportunidad para salir de esa prisión improvisada y hacerse a la mar de nuevo. Aunque tenían un problema, iban totalmente desequipados, y los aliados del Rey de los Piratas se acercaban a la isla...

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Re: [Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

Mensaje por Narrador el Lun Oct 09, 2017 7:20 pm

Las ratas a menudo eran criaturas astutas y cobardes que, por simple necesidad de supervivencia, lograban meterse incluso en lugares más pequeños que ellas o mucho más peligrosos, cuando su instinto, a veces, les fallaba. De igual manera las ratas que habían invadido el barco eran astutas y cobardes, pues mientras que el carcelero fumaba de su pipa y se dedicaba a visualizar una a una las opciones que podrían tomar los invasores, estos realizaban un plan bastante elaborado que les daría, cuando menos, una única oportunidad contra el único oponente que tenía por delante por enfrentar. Era curioso, a veces la gente estaba muy segura de algo que en realidad, tenía tantos defectos que bastaba un leve viento para cambiar el resultado final que, como ciegos fanáticos, daban como única conclusión posible.

Por suerte al carcelero no le dolía frustrar los planes ajenos...

La patada a la puerta le alertó y no le costó mucho divisar al sujeto que brincaba en el aire, al menos le daba crédito suficiente por semejante pirueta, pues les separaban 10 metros y al menos para el carcelero era sumamente sencillo calcular el punto de aterrizaje de aquél chiquillo, por lo que con su mano derecho asió la silla debajo de su cuerpo y se preparó para arrojarla, directo al rostro de aquél rubio. Ya se ocuparía de la chiquilla que acababa de entrar, pero primero, debía enfocarse en el sujeto de la espada. ¿No estaba saliendo todo muy fácil? Con todo el tiempo que tardaron en llegar... ¿No había fuego? ¿Refuerzos? ¿Nube de veneno? ¿Explosiones? ¿Un francotirador apostado en la puerta? Parecía que todo era demasiado fácil, y bueno. ¿Porqué no disfrutar de la facilidad de vez en cuando? Arrojó la silla pero una sacudida estruendosa le hizo perder el balance, de igual manera que terminó arrojando la silla directo al frente, a los pies de la pelirroja que acababa de entrar. ¡Gran cosa! El rubio ya aterrizaba sobre el carcelero para dar un corte magnífico, y él, rodilla en el suelo, su mano derecha tocando el piso para mantener el poco equilibrio que le quedaba y su ojo abierto de par en par mientras la espada se acercaba.

¿Bastaría atravesar su grueso brazo en el camino de la espada? Con esa fuerza y velocidad probablemente rebanaría un brazo adulto como si fuera mantequilla, pero no todo estaba perdido, y en lo que respectaba al carcelero, confiaba plenamente en sus brazos, tanto como en todo su cuerpo. -¡Joder! -Masculló mientras atravesaba su antebrazo en la ruta de la espada y bloqueaba el camino a su cuello, que parecía ser el objetivo. Un sonido metálico y una chispa sacudió la espada y casi la detuvo, sin embargo el impulso era mucho y la aleación metálica en el brazo del carcelero no bastaba para interrumpir la arremetida.

En su último momento , arrojó su puño derecho como disparado al rostro del rubio que, dada la distancia, no podría evadirlo y se llevaría, cuando menos, un par de dientes menos.

¿Pero no sonríe a todos la fortuna? El puño apenas rozó su mejilla, aunque con este roce bastaba para magullar de gran manera su carne, y sin que nadie pudiera evitarlo, dios, apostol, carcelero y prisioneros fueron arrojados por doquier, estrellándose contra las paredes y quedando en un desorden inusual. Una enorme ola, provocada por el gigante Atkeronte, había golpeado brutalmente el barco-prisión y casi había conseguido hundirlo, agitando a todos los que estaban dentro y dispersándolos. Por suerte, la gran masa de agua había apaciguado la mayoría del fuego que devoraba al barco tras la explosión.

El carcelero fue arrojado por el impacto, sin brazo y con el cuello a medio cortar, a través de la gran puerta que dejaba ver que el navío estaba ya mas lejos de la costa. .

OFF:
¡Felicidades! ¡Han conseguido acabar con un marine de nivel 120 con un solo espadazo! ¡Enhorabuena!


  • Quincey, cuando se te arrestó, todas tus posesiones fueron confiscadas, ahora están perdidas dada la inmensa explosión causada por Kensei/Haruka.
  • Quedan 3 rondas para ser brutalmente bombardeados por los piratas. El barco está a medio hundirse e imposible de navegar.
  • El barco ya no cumple riesgo grande de incendiarse.
  • El Carcelero está (hasta donde se sabe) muerto.
  • Cualquier oleaje nuevo producido por los gigantes hundirá el navío, y recordad que el mar está, ahora mismo, infestado de reyes de mar.


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Re: [Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

Mensaje por Kensei Komikado el Mar Oct 10, 2017 5:12 pm

Magic?, For Real? It's the real thing! Showtime!

El espadachín lo había apostado todo, sabía que una buena estrategia lo llevaría a alcanzar la victoria en la situación en la que estaba y su tren de pensamiento siempre llegaba al lugar correcto. Esta gran apuesta le había servido, pero como no al cien por ciento de efectividad. Su plan era neutralizar a los enemigos del lugar, entrar con la gracia de un felino y decapitar al primer paira que se encontrara, así demostraría su superioridad física y mental a las personas del lugar. Todo esto mientras la luz de aquella mañana caía de manera épica en su cabellera rubia y el viento conveniente lo movía de manera estoica. Esa era la imagen que tenía un su mente y casi que la cumple; no lo cumplió, ya que el giro del destino comenzó a distorsionar su realidad perfecta de dios.
En lugar de tener a un Haruka admirando su pose heroica bajo la luz imaginaria del sol y a su conocida en la prisión con su ropa interior mojada al sentirse como damisela rescatada, el escenario era algo deprimente.

Todo comenzó con el sonido metálico que se escuchó al repartir del tajo con toda su potencia. Ese chirrido infernal de dos metales chocando que irritaría al más paciente de los narradores hizo estruendo en la sala. Chispas por todos lados y el mismo sonido del metal chocando de escucharon por varios segundos. Esa fue el inicio del fin de lo que podía ser una escena épica arruinada por coincidencias exageradas apiladas una tras otras.


El plan de todas formas funcionó y era lo que importaba en estos momentos, a pesar de sentir el dolor de recibir el roce de un puño metálico en su área de los pómulos. El golpes fue rozando su perfecto rostro lo suficiente para provocar un mínimo daño a su magnífica cara. Podía sentir en esos breves segundos cómo su rostro, en especial su epidermis era maltratada por ese pedazo de metal. Aunque el daño fuera mínimo y casi imperceptible, la expresión de dolor de Kensei se hizo notar en brevedad. Toda esta locomoción de acrobacias y momentos sucedió en un instante corto. Tantas acciones en un corto periodo de tiempo era muestra de ser una batalla de gran nivel.

La desgracia continuaría al cambiar el escenario. Su Stage había cambiado por completo, el lugar donde podía haber aterrizado cambió tornándose en un revoltijo completo.-(Kuso!)-. Pensó en ese instante mientras su cuerpo viajaba sin rumbo controlado en el aire, para terminar aterrizando sobre un montón de tablas revueltas y uno de los reos que había salido de su celda y convenientemente estaba cerca de las tablas, las coincidencias ridículas se apilaban una tras otra a favor del rubio, tal vez la providencia si estaba detrás de sus acciones o tal vez era tan genial que todo era parte de su estrategia.. El reo era blando, cayó sobre él con sus rodillas aplastando el estómago del colchón humano. Esa sensación de dolor recorría su cuerpo por el impacto que aunque había sido mermado, no dejaba de ser un sacudón fuerte por la explosión combinada por una oleada fuerte.
Raudo se levantó sin importarle en lo más mínimo el bienestar de su colchón, pero sí movía su cabeza de un lado a otro para ver a su compañero, la situación en que estaba y a la que posiblemente rescataría en ese momento. Tenía que reincorporarse y pensar rápido una salida, no quería tentar la mano del destino de nuevo, no a esta lenta y torpe mano.
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Re: [Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

Mensaje por Karen el Mar Oct 10, 2017 10:08 pm

El hombre que vigilaba la celda dentro del bote reaccionó arrojando su silla contra la pelirroja para entorpecer su paso y bloquear primero el ataque del espadachín, pero el plan del amo había sido todo un éxito. El guardián de aquella prisión fue incapaz de reaccionar apropiadamente a la explosión que retumbó en todo el barco, incluso el proyectil improvisado que le lanzó se vio afectado en su ruta y potencia. Con el reverso de la mano derecha, con la cual llevaba su sombrilla, apartó el mueble de su camino más no fue necesario realizar otra acción. El rubio fue capaz de encargarse del enemigo sin problemas y lo mandó con ayuda de la explosión y las fuertes oleadas que golpearon el barco hacia una presunta tumba submarina. El intercambio hizo que el espadachín saliese disparado, pero uno de los tantos reos que aprovechaban la ausencia del perro de guardia para escapar le sirvió de colchón para amortiguar el golpe.

Por otro lado, Haruka se re incorporó y suspiró del aburrimiento, no había tenido oportunidad de hacer mucho en esta ocasión. Aprovechó la breve pausa para apreciar el caos a su alrededor, los reos eran un claro ejemplo de ratas abandonando el barco. La peliblanca por la que habían venido continuaba allí, la observó con su mirada dorada de arriba a abajo con un rostro inexpresivo, no entendía qué valor vería su señor en esta mujer, pero no era de su incumbencia o interés por lo que no ponderó acerca de ello por más tiempo. En cambio, lo que vio a través de los agujeros de las paredes de madera sí que le llamó la atención. Contrario a lo que hacían los hombres y mujeres que huían despavoridos, ella ingresó a la celda con paso firme y veloz, pasó junto a la peliblanca ignorándola y observó con más detenimiento lo que ocurría en la distancia a través de los orificios. Una vez hecho esto se devolvió sobre sus pasos y se dirigió hacia donde se encontraba Kensei, quién ya se había reincorporado y se encontraba más que listo para el siguiente rumbo de acción.

Kensei-sama─. Musitó solo para su amo, su tono era bajo para evitar ser oída por los reos que huían, en medio del pánico y el afán por ser libres era evidente que no notarían lo que ocurría a su alrededor.─Parece que nos dirigimos hacia el puerto, hay un trío de gigantes que creo están luchando entre ellos, las olas deben ser obra de ellos─. Hablaba con calma y en susurro, pero con prisa, el tiempo apremiaba.─También hay reyes marinos, parecen estar alimentándose de algo. Es una buena oportunidad para dirigirnos a la orilla, pero sugiero que usemos a los reos como distracción para estar más seguros─. No era fácil para seres como ellos el encontrar individuos en quién confiar en un mundo lleno de sabandijas, pero Kensei la había elegido y ella respondería.

Se dirigió rápidamente a través del pasillo por el que habían ingresado esperando que la confianza que Kensei tenía en ella fuese suficiente como para esta vez seguirla, pero se detuvo un momento a medio camino. Observó una sección de la pared de madera que recubría el interior y con su fuerza que cada día era mayor le resultó sencillo desprenderla con un par de buenos golpes. Fue fácil llevar lo que sería su balsa improvisada hacia el exterior dada que la entrada a los camarotes había volado en pedazos. Una vez allí, notó los cadáveres de los marines que habían caído ante el filo de la katana del hombre dorado. No necesitaba decirle nada a su amo, estaba segura de que él había llegado a la misma conclusión que ella. Dejó la enorme tabla de madera durante un momento en el suelo y comenzó a patear los cuerpos hacia el lado por el que los reos saltaban al mar para escapar, su fuerza le permitía hacer esto sin problemas y así evitaba ensuciarse con la sangre de aquellos perros. Aquellos pedazos de carne serían un buen cebo para atraer a los reyes marinos hacia los presos que nadaban hacia la costa.

Trabajó con suma rapidez y eficiencacia, apenas y habían pasado unos minutos desde que derrotaron al carcelero. Una vez estaba todo listo se dirigió hacia el extremo contrario del cual los reos habían elegido para nadar hacia la costa, éste era el extremo más lejano al muelle. Arrojó allí la balsa improvisada, tomó otro trozo de madera para utilizarla como remo y saltó hacia la tabla en el agua esperando que su amo la siguiera e inmediatamente comenzó a remar con todas sus fuerzas hacia la orilla.
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Re: [Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

Mensaje por Invitado el Jue Oct 12, 2017 1:12 pm

Habían acabado con el, el oficial de la Marina estaba muerto, así que el azar había actuado y como no, ayudando a su verdugo, a su sirviente mas comprometida.

-"Kensei! Muchas gracias, pero nos tenemos que ir ya de aquí!" le dije embalada por la situación.

Los presos como locos salieron en estampida por el barco, tirándose todos al agua, pero con la cantidad de reyes del mar que había en ese momento, no creo ni que la mitad sobreviva. A la lejanía, vi una pele entre gigantes, la cual deduje que era la causante del oleaje tan intenso que agitaba el barco y lo hizo mecer violentamente durante mi estancia en la celda. Mis dos salvadores, tenían muy claro el plan, era irse con una especie de balsa improvisada con tablones de madera y yo, después de haber pasado lo que he pasado, no dije palabra alguna.

La misteriosa acompañante de Kensei, hizo esa balsa, con los tablones que encontró por el barco, yo me quería quedar en el para buscar mis cosas, pero era imposible, cada minuto que pasábamos en ese barco, era una oportunidad mas para el azar de dejarnos sin vida, y yo como su mayor conocedora, sabia que no era buena idea. Una vez la chica saltó al mar con el medio de transporte rudimentario, mira hacia arriba esperando a Kensei y yo, salte también para irnos de allí. Los tres remando llegaríamos en poco a la costa, los reyes del mar no nos podían alcanzar a tiempo, ya que de hacerlo, estábamos en terreno desventajoso, mas eran rivales a temer.

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Re: [Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

Mensaje por Narrador el Jue Oct 12, 2017 7:24 pm

Si un segundo ha durado la vida, yo viví un millón de veces más~ -Una canción casi en susurros que poco a poco se tornó en un clamor general, tan solo acompañado por el rugido de las olas chocando contra el navío de enormes proporciones. Se acercaba, como tantos otros, siendo arrastrado por el viento y por alguna bestia marina de admirables proporciones como para poder mover semejante barco, y es que, como todos los grandes capitanes, él debía entrar con una magnífica potencia.

De vuelta en el barco a medio hundir, no habían canciones ni calma, ni el rugir de las olas contra el navío que se movía, sino que en cambio el ruido de las burbujas y el gorgoteo del mar tragándose el barco prisión sumado a los aullidos de angustia de los prisioneros componían todo el ambiente alrededor del supuesto dios y su séquito de fieles sirvientes. Sin embargo el rubio, la pelirroja y la albina tenían un plan de escape que se resumía a remar lo más que pudieran hacia la costa, aún cuando habían zarpado del lado más distante para evitar a los reos, pero su empeño parecía comenzar a dar frutos cuando la velocidad aumentaba de tanto remar. Casi lo lograban, evadiendo algunos reyes de mar distraídos y siendo perseguidos por algunos otros...

¡Y el cielo se oscureció!

Pareció que el tiempo se detuvo y los sonidos se apaciguaron por completo, pero la ola, tan enorme como para engullir al sol, avanzaba con terrible fuerza arrastrando todo en su camino, incluyendo navíos, criaturas marinas, y por supuesto, a los náufragos que habían parado de remar, tan impresionados como lo estaban todos. El ruido seco de la caída de agua fue lo último que escucharon antes que una vocecilla les hiciera recobrar la consciencia, a duras penas colgados de algunas tablas que flotaban lo mejor que podían. Al abrir los ojos se percatarían que los gigantes estaban lejos, pero aún se divisaban perfectamente, a diferencia del puerto que se veía solo agudizando la vista.

El trío, pudo divisar con facilidad que un enorme navío de velas negras se acercaba peligrosamente a donde estaban flotando, y un hombrecillo colgaba de una cuerda sujeto con una mano, y con la otra, acariciaba a una de las escamosas y gigantes criaturas que tiraban de su navío. ¿Están perdidos, amiguitos? -Dijo con una larga sonrisa antes de meter la mano con la que acariciaba al monstruo en su bolsillo y sacar de este un arma de fuego, cargada y lista para disparar, con la que apuntó de inmediato al rubio.  ¿O acaso es una treta para robar mi barco? -Sonrió, a mas no poder, mientras la serpiente que usaba de bufanda siseaba amenazante.


Off:
De manera inevitable han sido tragados por la ola creada por Atkeronte. Están ahora muy lejos del puerto pero se han topado con un navío pirata, y su capitán, un famoso bucanero les ha hecho una pregunta. Mayor info: Aquí

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Re: [Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

Mensaje por Kensei Komikado el Vie Oct 13, 2017 7:59 pm

Providence.

Kensei era un hombre que tenía el destino en sus manos, se le había dotado de muchos aspectos positivos para ser el dueño de su propio camino, pero en ciertas situaciones muy adversas era la suerte que jugaba con su destino. Hasta ese momento, Kensei había jugado cada carta y artimaña en el libro para poder liberarse de todo problema. Infiltración estratégica, hecha, ocuparse de soldados, hecho y ni se diga del androide casi decapitado por las acciones del espadachín, ese estaba más muerto que país con gobierno socialista.
Todo salía bajo sus predicciones, pero como siempre el destino quería colocar en situaciones peligrosas el rubio para probar su valía. El barco era al parecer el más veloz en la cuadrilla Marine y viajó a una sorprendente velocidad desde lo que era antes el puerto hasta un par de kilómetros en la costa y más aún en aguas tan pacíficas como las del East Blue y de Logue Town, ahora llenas de reyes marinos queriendo encontrar su almuerzo ese día. La suerte de Kensei comenzaba a terminarse quizá, pero esto no lo dejaría mal, no a él y su visión de la justicia. La providencia lo tenía que ayudar, sus padres no lo iban a dejar morir ni ser crucificado.

Su tren de pensamiento se encarriló de nuevo para poder divisar una opción de escape, tal vez ir al rescate de aquella mujer fue una mala idea, pero no era imposible para él cometer un error. Más que rescatar a la peliblanca, quería medir su fuerza ante la marina y qué mejor manera que hundir un buque prisión y con semejante protagonista como celador. Comenzó a llegar a ciertas conclusiones de cómo salir del lugar de manera estoica del lugar al mismo tiempo que sentía como Haruka le decía algo y como la confianza en su subordinado era tal, asentaba con la cabeza a las instrucciones del andrógino ser. Sumergido en sus pensamientos con la mano en su mentón siguió a Haruka y la asistió con el plan, él sabía que el doctor era un fiel seguidor y lo que él hiciera sería en beneficio para la cruzada que tenía.

El plan estaba en marcha y comenzaron a darle forma la improvisada balsa y arrojar los cuerpos en dirección a los reos que huían del barco hundiéndose, todo esto era casi en piloto automático y sin prestarle atención al asunto. De un momento a otro, él se había dado cuenta de su situación y que ya estaba lejos del barco prisión en una balsa junto con Haruka y Quincey, que remaban como dementes hacia la orilla.¿Nani?-. Musitó a forma de pregunta; no había hecho una mierda consciente y sin embargo estaba ya casi fuera de la situación de peligro... ¡La providencia!


Su meta estaba fija en la orilla, sin haber concretado un plan en esa loca cabeza, ahora estaban a tiro de piedra de su destino y la salvación. ¡Sus decisiones estaban respaldadas por el destino! Haruka era un excelente compañero y como fue él mismo de la idea de darle la oportunidad de estar a su lado, a modo de eliminación, haber salido de aquella dura situación se convierte en uno de sus logros más.
Los reyes marinos tampoco le habían prestado atención a su pequeña embarcación y la meta estaba cada vez más en las manos de Kensei.

NO.

A lo lejos, en el puerto, una riña entre dos seres de proporciones astronómicas se libraba; estos dos seres tenían una lucha de cuerpos y voluntades que rozaba en lo sexual y como dos bestias de la pradera procreando, este choque tuvo impacto en sus alrededores. Las ondas formaron olas y las olas formaron lo que casi era un Tsunami que violentamente tragó a los reos, reyes marinos y a los dioses de la justicia.-(Maldita providencia...)-. Pensó mientras sus ojos se abrían de la sorpresa de ver semejante cataclismo ante sus ojos. La desgracia no tardó en tragarse a todos los presentes en esa humilde embarcación y zangolotear como muñecos de trapo a todos. El impacto hizo perder a Kensei por unos segundos su conciencia. El salínico sabor del agua de mar golpeaba los gustos del rubio, no tenía idea de lo pasado pero algo extraño pasaba... ¡Estaba vivo!

Bendita Providencia.

Esta vivo y en mayor o menor medida su compañero Haruka del cual se interesaba mucho. Sus sentidos todavía seguían algo más turbados que hace unos segundos, pero aún así su instinto de supervivencia intentaba encontrar el lugar donde estaban, quería ver si de verdad sus padres en el panteón de los dioses habían ayudado a su avatar físico a salir de esta... Lo hicieron...
Estaban frente a un barco y del mismo un peculiar hombre con la cara más asimétrica posible llegó desde una cuerda casi a tocarlos en su estado. El destino tiene que ser efectivo y no bonito, quizá ese cara del destino no iba a usar un par de lentes de sol y verse genial y veraniego nunca, pero alcanzaba con sacarlo de esta situación. El agua en los oídos de Kensei y el remesón no le dejaban escuchar claramente las palabras del pirata frente a ellos, pero vamos, que ahora mismo no podía verle mal al ser su posible salvador. La pistola apuntando hacia él, parecía que apuntaba más al agua donde los reyes marinos pululaban, ¡Enhorabuena, a parte de feo era muy atento! Eso era lo que la mente del desquiciado rubio rumbaba.-Destino, nos has salvado-. Mencionó al hombre que ahora apuntaba con la pistola en su cabeza, todo esto con la más cálida sonrisa; era un regalo de sus padres, medio feo y amorfo, pero al final la solución a sus problemas temporales.
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