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[Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

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[Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

Mensaje por Enzo Uzumaki el Vie Oct 06, 2017 1:14 pm

El vuelo no había tardado demasiado desde que despegaba de las cercanías de la plazoleta principal, así, tampoco había sido pesado ni fastidioso ya que el peso de la dama era casi imperceptible para la fuerza del insecto y su condición actual le evitaba interrumpir la pacífica armonía de aquellas alas de insecto batiéndose mientras gracilmente se movía a través del cielo. Enzo solo mantenía su forma habitual, un hombre azul de cuatro metros de altura, con sus ropas naranjas y sus alas que se agitaban con cada viento para acoplarse lo mejor posible y no perder velocidad. Así, al cabo de cinco minutos de vuelo, había alcanzado el puerto, desde donde podía ver el alboroto causado, y, como no, a su superior Hakuoro-sempai.

Descendió con la gracia habitual seguido por el silencio que generaba su presencia y acercándose a los guardias de aquél navío-prisión les entregó la prisionera ante la mirada apenas creíble de los soldados, incluidos los oficiales encargados del navío. Una vez hubieron sujetado a la criminal y encerrando en la celda correspondiente, se enfrascaron en la realización del informe de Uz, quien se limitaba simplemente a escribir todo lo sucedido, incluida su responsabilidad directa por el edificio derrumbado y su iniciativa a pagarlo de su propio bolsillo descontando el trabajo físico que realizaría levantando escombros y demás. En sentido práctico, Uz sería quien ayudaría a reconstruir Logue, lo sabía bien, y contraba con ese trabajo para que el pago del edificio se pagara solo, por decirlo de alguna manera.

Apenas estuvo completado el informe, firmó como era habitual y anotó su número de serie para recibir la recompensa por la criminal encerrada. Saludó muy cordialmente a sus superiores sin decir una palabra y con un rápido aleteo se marchó de aquél navío. Pero en el aire, a esa altura, vio algo que le hizo volar a toda prisa en dirección a Hakuoro-sempai.

_________________
La verdad... No hablo mucho.

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Re: [Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

Mensaje por Invitado el Vie Oct 06, 2017 1:46 pm

Habia muchos prisioneros, las condiciones higiénicas eran deplorables, todo una estructura cubierta de moho y demás suciedad. Me trataban como a una mas, junto con los otros delincuentes de poca monta, ya fueran ladrones, pickpockets, o demás calaña.

Me llevaron a la celda y una vez ahí, me quitaron la mordaza y solo me dejaron las esposas, por suerte había visto donde dejaban las pertenencias de los prisioneros, así que cuando algún día me fuera de ese agujero, recuperaría mi bolsa con mis cosas.

La celda no era demasiado grande, no tenia tampoco ni ducha ni demás servicios, solo suelo. Tenia a cuatro personas en la misma celda, y todo no estar apretados como tal, me sentía como una sardina en lata, no podía soportar eso el resto de mi vida, tenia que irme de aquí de algún modo.

-"Bueno Quincey, eso te pasa por descuidada y despreocupada, que te vas a la boca del lobo sin pensar que habrá alguna consecuencia" me dije a mi misma mientras me resignaba con gestos.

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Re: [Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

Mensaje por Narrador el Vie Oct 06, 2017 5:35 pm

El rato pasaba y los pestilentes maleantes se dedicaban, como era normal, a regalarle miradas lascivas y comentarios degenerados a la nueva inquilina de aquél hermoso barco prisión. Era curioso que no hubiera más mujeres, pero al fin y al cabo las pocas que intentaban hacer renombre, morían en el proceso o acababan con la competencia, pues si bien había un "rey" "emperador" y "soberano" que podrían convivir relativamente bien en la piratería, tan solo había una "emperatriz" y se encargaba de aniquilar cualquier princesa que se levantara. Sin embargo allí estaba Quincey Gunn, una criminal buscada y ahora apresada por un insecto gigante y su horda de marines que invadían la isla.

A juzgar por los comentarios de los marines, que no se molestaban en cuchichear en voz baja, la guerra comenzaría en cualquier momento y ellos serían quienes, llegado el punto, elevarían anclas y se irían de Logue, por fortuna para los reos, el plan los incluía a ellos. ¿Curioso no? Los reos escapaban, presos, pero a salvo y tantos civiles debían permanecer en la isla. Como fuera, el silencio interrumpido a ratos por algún comentario poco pudoroso fue resquebrajado por un grito atronador.

¡Somos el símbolo de la paz, la salva guardia de la esperanza, el escudo del desprotegido y la fuerza del débil, si han de pasar que sea de una forma solamente!… ¡DESQUEBRAJANDO NUESTROS CUERPOS!

Aquella voz sacudió al navío y a todos los que estaban en el barco, aún atado al puerto. Uno de los marines se despertó del susto más rápido y a prisa subió las escaleras para ver que pasaba, pero regresó tan pálido y con tanta prisa que poco creíble era que hubiera averiguado algo. -¿Que pasa? Era ese el Teniente Hakuoro ¿No? -Inquirió, pero el otro solo asintió con la cabeza y duró mudo un instante antes de recuperar la compostura a medias. -Vienen gigantes, aún más grandes que el teniente... Se ven desde aquí y están a horas en barco. ¡Dios! -Culminó su declaración con un grito. Desde las rejas y ventanas podían verse a lo lejos unas montañas caminantes, cuyos rostros eran cubiertos por las nubes.

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Re: [Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

Mensaje por Kensei Komikado el Vie Oct 06, 2017 6:45 pm

Bichos, bichos gigantes y feos.

Llevaba un buen rato caminando entre los callejones de Logue Town, el dorado espadachín y su compañero miraban los alrededores llenos de restaurantes y bares, que a toda máquina servían a sus comensales. La gente iba y venía, era un día muy ocupado para los habitantes de esa ciudad emblema, ya que un evento de esa magnitud como lo que iba a pasar llamaba la atención de turistas por muchos lados. En la ciudad también habían muchos Marines, era normal para la seguridad del pueblo, ya que no solo atraía turistas el evento, si no también un montón de criminales que aprovecharían la oportunidad para aumentar la ola delincuencial natural de la isla. Bares y restaurantes estaban repletos, ellos dos esquivaban a la gente y a los mismos Marines como si se trataran de dos turistas más que venían a presenciar todo. Caminando con su Katana en su cintura, Kensei miraba sus alrededores y se grababa todos los caminos del área de barrios bajos que le faltaba visitar y así poder guiarse por los callejones. Su buena memoria le sería útil en estadios ulteriores de su aventura. Ya era la segunda vuelta que daban y la información de las posibles rutas de escape estaban impresas en la mente del espadachín, casi como su fuera su pueblo. La caminata fue rara, los lugares inesperados; callejones, huecos, zanjas, zaguanes y veredas, nada estaba oculto para el paseo de la vida que tomaba con Haruka. Estaban por terminar el segundo viaje y como costumbre, Kensei miraba al cielo, como si mirara a su familia desde ahí. Esa mirada cálida de un hombre viendo a su hogar se formaban en esos agresivos ojos rojos mientras miraba el cielo azul.


Todo era muy lindo, la vista estoica  del rubio contemplando al cielo con ese rostro angelical lleno de ternura podía ser hecha una pintura, pero todo acabó en un instante. La expresión del hombre cambió por completo al paso de una gran sombra por el aire. quizá debía ser una sabana perdida del área de viviendas, tal vez un animal extraño enorme que pasó o si nos ponemos más locos, sería un vehículo experimental--NO-- Era un pedazo de mierda.
Aquel animal que viajaba por los aires tenías forma de un gran truño de mierda, algo que contaminaba el cielo que tanto amaba, su hogar tras el triunfo de su expedición en la tierra.-Pedazo de mierda...-. Musitó crujiendo sus dientes de la ira que tenía al ver tal bicho con forma de caca ante sus ojos. El cuadro majestuoso de compasión, que podría ser mural de una de sus iglesias, pronto se tornó en uno de guerra, él quería seguir a ese pedazo de mierda voladora y partirla en dos con su Katana, aunque esto significara ensuciar su hoja.

Tenía que ver al extraño objeto identificado como mierda y resolver su misterio; aunque gozaba de una vista espectacular, a veces su mente le jugaba trucos y veía otras cosas, a veces veía lo que sus huevos procesaban como Unidad Central de Proceso y otras su cerebro... Estas vez eran sus huevos. Cambió la vista y miró a su compañero haciéndola una señal con las manos, chasqueando sus dedos de su mano izquierda.-¡Vamos Haruka!-. Exclamó a su compañero, con un tono en particular que denotaba confianza, como se se hubieran conocido de toda la vida, esto era lo que pensaba el espadachín, la confianza que tenía sobre su compañero.

Comenzó a correr, así entre callejones llegó al puerto siguiendo el pedazo de mierda volador, este aterrizó en la cloaca Marine, un barco prisión que estaba estancado en el muelle llamando mucho la atención. Allí pudo ver dos figuras, la mierda voladora que ahora tomaba otra forma y una figura familiar. Entrecerró sus ojos para mejorar su visión y tener una mejor imagen de la figura familiar. No lo conseguía, así que se acercó un par de metros más para estar cerca del barco, pero guardando la cautela escondiéndose detrás de unas cajas enormes del puerto. Podía ser muy orgulloso y pensar que los Marines eran unos herejes y su justicia no sana, pero no era un imbécil. Kensei era un estratega natural y aprovechaba su intelecto para toda situación. Allí pudo percibir bien la figura familiar... Era la mujer extraña de la isla de las frutas... ¡Quincey!

Su tren de pensamiento comenzó a moverse, cada vez tomaba más fuerza, la mujer no había cometido faltas graves hacia su presencia, es más, ella misma había reconocido por palabras al dios de la justicia en la tierra en la dura situación que se encontraban ellos dos en el pasado. Su tren estaba en el carril correcto, sabía que para oponerse a los Marines, lo primero que debía hacer era oponerse a sus leyes estúpidas y arcaicas.

Ya resuelto el tema de la estrategia, Kensei se decidió a atacar al hombre mierda y a los Marine, pero el nombrado se había retirado con sus poderes de mierda voladora... Una lástima, solo quedaba el tema de su conocida, que obvio iba a resolver.

Él ya sabía que su compañero estaba siguiéndolo o por lo menos eso creía, ya que no se fijaba en lo absoluto y solo daba señales con las manos para realizar las acciones, pero esta vez debían ser cuidadosos con lo que hacían y requerían instrucción.-Tenemos que imponer mi voluntad en ese barco-. Ordenó el rubio al pelirrojo, sereno y calmado. Kensei comenzó a moverse sigilosamente entre las cajas cercanas del barco para luego con un sigiloso movimiento lanzarse sobre la cadena del ancla del barco. Allí trepó varios segundos sigilosamente hasta llegar a la  proa del barco. En dicho lugar se escondió detrás de uno de los tubos gigantes de comunicación del barco esperando que llegase su primera víctima.

Pasaron un par de minutos y un pobre diablo, guardia de baja calaña pasó frente al tubo sellando su destino. El espadachín dorado soltó un tajo vertical hacia tu tórax, realizando un elegante corte que partió en dos al pobre recluta iluso, sin dejar a un lado la elegancia de su kata con la espada, esta era la señal de comienzo para el zafarrancho.
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Re: [Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

Mensaje por Karen el Vie Oct 06, 2017 7:46 pm

Ese grito había sido muy impresionante, parecía provenir de los muelles principales del pueblo, aquellos que ambos habían evitado al llegar. Probablemente era la señal de que algo grande comenzaría pronto, Komikado no pareció prestarle mucha atención por lo que el también decidió descartar sus pensamientos al respecto y continuar con la marcha.

Estuvieron recorriendo la maraña de pasadizos que hacían los callejones y barrios bajos de ese pueblo durante largo rato sin decirse ni una palabra el uno al otro, no había razón por parte de Haruka para quejarse del silencio, pero comenzaba a preguntarse cuál era el punto de este paseo. Su curiosidad alcanzó un punto particularmente alto cuando notó que sus alrededores eran familiares, estaban volviendo por sobre sus pasos. Estaba a punto de preguntar a Komikado qué se traía entre manos, sería algo raro considerando que le estaría dirigiendo la palabra por primera vez desde que zarparon de Karate. Sin embargo, justo cuando se aclaraba la garganta para dirigirse hacia él un extraño sonido similar al zumbido de un insecto se adelantó en romper el silencio. Ambos alzaron la vista hacia el cielo desde donde venía el sonido para ver, pues, a lo que probablemente era el bicho más grande que había visto en su vida. Algo que otrora lo habría echo sobresaltarse de la impresión, pero para bien o para mal ya se encontraba curado del espanto, llegado a este punto era algo difícil poder sorprenderlo.

No pudo mantenerse ensimismado durante mucho tiempo dado que Komikado le dio instrucciones de seguirlo, al parecer pretendía darle caza a aquel bicho extraño. Se abrieron paso a través de los caminos que ya eran bastante familiar para ambos y fueron tras el insecto, seguirle la pista no era demasiado complicado aunque llegaran a perderlo de vista dado lo ruidoso que era su vuelo. La persecución los llevó a orillas de la ciudad, cerca de los muelles bajos donde habían atracado no hace mucho, cubiertos por el camuflaje de cajas y maderas ambos observaron la escena ante sus ojos. El insectoide había estado cargando con lo que parecía un prisionero y tras entregar a aquella mujer levantó vuelo una vez más, el rubio inmediatamente descartó la idea de darle caza y optó por un nuevo objetivo: abordar aquella nave. ¿Quizás estaba interesado en la mujer?

Tras darle instrucciones, el rubio se abrió paso entre los contenedores hasta estar suficientemente cerca del barco y brincó con gracia felina hacia la cadena del ancla para trepar desde allí. El pelirrojo lo había estado siguiendo hasta allí, pero dudo por un momento al ver eso, incluso poniendo su compás moral a un lado no se sentía confiado de poder seguirle el ritmo en actividades como ésta.

Duda, a pesar de no poder leer sus pensamientos sí era capaz de sentir sus emociones y era momentos de debilidad como éste que le permitían actuar.─(Supongo que es mi turno nuevamente)─. En menos de un segundo, ella estaba nuevamente al mando, se había demorado un momento por lo que se apresuró a imitar al rubio y saltar también hacia la cadena del barco. A pesar de llevar su sombrilla en una mano, con sus nuevas fuerzas era capaz de sostenerse y mantener el equilibrio de su liviano cuerpo con un solo brazo. Caminó por sobre la cadena con la misma agilidad que un malabarista, sus orbes dorados se asomaron cuidadosamente por sobre la barandilla. A pesar de que ella prefería un método de acción mucho más directo, jugar al cazador de esta manera no estaba mal de vez en cuando. Desde su punto de vista fue capaz de ver como Komikado probaba la primer sangre, el cuerpo del marine cayó destajado al suelo sin vida.
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Re: [Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 07, 2017 7:19 am

La gente de mi celda estaba en silencio, reflexiva lo cual se contrastaba con mi actitud activa por salir de ahí, pero después de estar una hora quejándome activamente, me sumí en una espiral de negatividad que desembocó en sentarme en la pared de la celda.

-"Como he podido acabar aquí, no he actuado con mi modus operandi habitual: el sigilo, la discreción, la precaución. Fui estúpida adentrándome en la ciudad, sabiendo la de patrullas y Marines que habían en la ciudad" me dije a mi misma, mientras me resignaba ante la situación.

No sabia cuanto tiempo me iba a quedar ahí, en esa celda mugrienta, con unos compañeros de cubículo, que no sabia ni quien eran: "Podrían ser asesinos mismos" pensé. Y aunque no teniendo mi equipo habitual, podría pelear igual contra ellos, pero de nada me servio, yo quería la libertad.

No sabia a donde querían llevarnos, quizás a una cárcel de mas alta seguridad, quizás dejarnos en la cárcel de Loguetown una vez se acabara la batalla: "A este barco se lo pueden llevar por delante, ergo puedo salir malparada de todo esto. Putos Marines!" grité tan fuerte, que se hizo eco en todas las celdas colindantes a la mía.

-"Tu chica, cállate!" oí al lado mio.

Era uno de los presos, me había hablado solo para decirme que me callara, y aunque estaba de muy malhumor, no iba a hacer nada, porque tenia razón, de que servían todos esos gritos al aire, esos pensamientos. Yo estaba encerrada igual, y ni la palabrería ni sentimientos negativos me iban a ayudar a salir de ahí, tenia que pensar algo, pero a primera vista parecía difícil salir de ahí fácilmente.

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Re: [Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

Mensaje por Narrador el Sáb Oct 07, 2017 4:34 pm

¡A callarse todos! -Soltó uno de los vigilantes de celda cuando, de la nada, la albina gritaba y era acallada por otro recluso, más viejo y mas sabio como saber que, en esta situación, de absolutamente nada servía gritar. Era lógico, todos estaban asustados y desde las prisiones se podía divisar con claridad que, faltaba en realidad muy pocos minutos para que aquellos supergigantes y todas sus bestias chocaran de frente contra las defensas de Loguetown, lo que, por supuesto, incluía los barcos prisiones y cualquier cosa con el logo de la marina que pudiera ser usado como enemigo jurado por los piratas invasores.

El silencio era interrumpido por el ruido exterior, los cañonazos, temblores y demás silbidos y gritos que ejercían como voz popular de clamor angustioso previo a la batalla que marcaría la historia, pero, cuando de nuevo alguno de los desesperados truhanes se disponía a gritar, la presencia de una figura reconocida hizo que todos enmudecieran y que la respiración mas tranquila pareciera ruidosa en aquél encierro. No portaba camiseta ni logo alguno, pero su rostro, para los conocedores, representaba el temor máximo en la red penitenciaria de los mal llamados "Mares Bajos". Aquél hombre era famoso a su manera, aún para un marine de su experiencia, fuerza y rango, el hecho de que lo mantuvieran a cargo de las cárceles de todas las islas de los cuatro blues dejaba en claro que sus métodos y directrices eran, cuando menos, eficaces. Hasta la idea de los navíos-prisiones había sido suya.

Nadie habló, ni aún el recién llegado que obtenía una silla de uno de los tenientes encargados del navío, y bastó con una señal de su mano para que comenzaran a recorrer el navío por completo redoblando la guardia, por lo que al cabo de unos minutos, la noticia de un recluta muerto en los pasillos ya estaba en posesión del superior. -Muy bien... -Dijo mientras encendía su pipa y le daba unas cuantas caladas. -Muchachos, leven anclas y abandonen el navío. -Ordenó ante la mirada atónita de los soldados que, tras dudarlo un poco comenzaron a descender en orden hasta el puerto, y cortando las sogas dejaban que el barco comenzara a moverse con el vaivén de las olas, apaciguadas por los muchos remolinos de mar adentro. -Hay ratas en mi barco, y seguro son ratas muy diferentes a ustedes ¿No? Ustedes son buenos, están arrepentidos de sus crímenes ¿No? -Susurró de forma entendible haciendo que los reos asintieran aterrorizados. Hizo bailar entre sus dedos las llaves de las celdas y sin advertencia se levantó y comenzó a abrir las rejas una a una, para luego caminar con toda la calma del mundo y sentarse de nuevo, de espaldas a los reclusos y de frente a la única salida. -Si alguno desea salir, puede enfrentarme si gusta... O intentar escapar... Pero como todos somos una familia, es lógico que si uno solo comete un error, todos sean amonestados. Quebraré no solo al reo que ponga un solo pie fuera de la celda, sino a todos los que lo permitieron. -Y con esto, se dedicó a fumar de su pipa y esperar a los que sabía, eran invasores a su barco.

Los reclusos se miraban pero nadie osaba moverse, pues conocían a la perfección las miles de historias que se contaban sobre este hombre, al que todos llamaban simplemente "El Carcelero".


El Carcelero


Explicación:
El navío ha soltado amarres y poco a poco se aleja de la costa en dirección a la oleada de reyes marinos y navíos piratas que se aproximan. En 4 rondas el barco será bombardeado por fuego pirata salvo que derroten al Carcelero o logren saltar al agua y nadar a la orilla. Las rondas serán de 24 horas sin derecho a prórroga, no hay orden de turno por lo que si veis que un colega se retrasa, postead de igual manera.

Kensei/Haruka: La única entrada al cuarto de control está asegurada, las llaves las posee el carcelero. Se halla situado a 10 metros de la entrada, el salón es de 15 x 20 sin contar las celdas.

Quincey: Puedes hablar con otros reos, indagar o intentar lo que gustes. Si sales de la celda,
los reos intentarán detenerte, de igual manera puede que algún reo quiera salirse y deberás decidir si lo detienes o no.

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Re: [Barco Prisión] Cárcel Atiborrada

Mensaje por Kensei Komikado el Sáb Oct 07, 2017 7:19 pm

Time Attack.

Ya estaba dentro del barco, ya había cobrado su primera víctima o más bien había hecho un rápido juicio y sentencia al pobre diablo que pasaba por delante. Como era de esperarse, esto causó confusión entre los tripulantes del navío; que de pronto vean a uno de sus compañeros destajado como una res en carnicería significaría un impacto para ellos y no podrían reunir sus fuerza y apaciguar el terror que habían causado. Kensei podría ser un loco, pero no era un tonto en lo absoluto; los años que pasó estudiando con los altos recursos que tenía su familia adoptiva, había formado un estratega brillante en esos años y hoy en su misión de dios de la justicia, ese estudio le daba resultados desde las riñas que tenía en la calle hasta en situaciones como esta. Su tren de pensamiento se movía a sobremarcha, su nivel de concentración estaba al máximo, porque sabía que un error en este tipo de situaciones le sería falta y ahora mismo no podía falla frente a su fiel seguidor.

Con una fuerte sacudida, liberó a su espada de la sangre del primer juzgado, cayendo esta sobre uno de los cañones frontales del navío. Los gritos de desesperación se escuchaban y las alarmas también, la idea de desestabilizar el navío había sido un éxito rotundo, todo estaba bajo el plan del espadachín dorado. Cerró sus ojos por un momento y dio una fuerte calada de aire, como señal para prepararse para el siguiente acto de la batalla.-Haruka, necesito que me sigas y protejas mi espalda mientras yo hago un par de arreglos-. Hablaba con su usual tono superior y celestial, pero lo extraño era que emanaba esa aura de familiaridad, expresando la total confianza que tenía para su compañero ahora mismo, sin él todo lo que tenía en su mente no se podía dar y que un espadachín te confíe su espalda era un acto monumental de confianza, eso era conocimiento popular.

Kensei comenzó a avanzar por el gran barco, pasando por los cañones y sacando lo que podía de pólvora, regando esta por el suelo, haciendo pequeñas montañas en el suelo, esto se repetiría en varias ocasiones, mientras los Marines intentaban someterlos. Kensei se abría paso por el camino cortando a quien se le cruzara, los cortes eran rápidos y parecía más que una masacre un baile; no había entrenado y privado de muchos lujos y comodidades por nada estos últimos meses, la espada de Kensei era un destello luminoso hermoso que miraban los Marines antes de morir. Esto lo había hecho ya por varios momentos, había hecho caminos de pólvora que llegaban a una montaña de la misma, los barriles y cañones había servido mucho y su conocimiento de barcos también. Ya terminada la montaña, Kensei tomó uno de los pequeños barriles con dotación y lo llevó consigo haciendo un camino de pólvora por donde pasaba.

El diseño de los barcos era familiar para él, los múltiples libros que consumió de la biblioteca de su familia lo ayudaron a familiarizarse con todo tipo de estructuras y estas no eran la excepción, avanzó por el sencillo diseño del barco hasta llegar a un corredor largo, pero en el camino se fue percatando de algo muy inusual. La resistencia que tenía desde el inicio, aunque desorganizada, estaba bajando al punto que era nula; Kensei notaba los detalles de todo gracias a su percepción de los detalles en batalla, su nivel estratégico era algo. Esto era algo que le convendría a él mismo ya que probablemente habían concentrado la fuerza de combate en un solo cuarto y tender una trampa, pero esto era justamente un bono para el plan que tenía.-Haruka, al entrar a la habitación de la prisión quiero que tengas en cuenta algo... Habrá un fuerte estruendo, lo suficientemente fuerte como para desequilibrar a alguien que no esté preparado-. Habló con total calma a su compañero; Kensei esperaba que con esto, el médico estuviera listo para la explosión y no sorprendiera para nada el escuchar eso, estar atento en la batalla y poder ejecutar su plan a la perfección. Tras una breve pausa, Kensei aclaró su garganta y volvió a dirigir la mirada hacia Haruka.-Entraré al camarote y después que escuches la explosión, quiero que juzgues en mi nombre a las personas que se atrevan a oponerse a mi-. La orden estaba dada, el primer juicio en conjunto de ambos estaba por empezar; se sentía una situación muy natural, como si Kensei hubiera hecho esto más de una vez con el ser de doble personalidad. Tal vez su alto carisma o la misma presencia celestial le daban ese aire de extrema confianza a él y a los que lo rodeaban. Este sería el momento serio para demostrar que no se equivocaba con aquel muchacho que lo seguía naturalmente.

Volvió a dar una última sacudida a su espada para poder limpiar lo que quedara de sangra y poder iniciar su plan. con un pequeño corte en un pasamanos de metal, inició una pequeña chispa que encendió el inicio del camino de pólvora que había hecho.-¡Ikuso!-. Ordenó al médico mientras corría hacia la puerta principal a toda marcha, el tiempo que tenía antes de la explosión era muy corto y debía aprovecharlo al máximo. Ya tenía todo calculado y el momento de la verdad se acercaba a cada momento que el rechinar de las tablas del barco prisión entonaba.



El sonido de la puerta de madera rompiéndose por la patada a alta velocidad que el espadachín le había dado era el himno al comienzo del plan.  Virutas de madera volaron por los alrededores al unísono de Kensei, revelando algo sorprendente, un único oponente ahí y la celda llena de presos y su conocida atrás. Kensei estaba en el aire, con el cuerpo encorvado y con su fiel hoja en su mano izquierda; su brazo rodeaba su pecho y la espada estaba en el lado derecho, tomando la posición para realizar un tajo fuerte de derecha a izquierda. ahora con su objetivo en mente claro, aquel hombre, el dorado quería de ese tajo decapitarlo y terminar con la pelea, pero era obvio que el hombre allí presente estaba listo para recibir un ataque frontal.
Estaba listo para esos breves segundos que estaba transcurriendo, pero para no lo siguiente. Un estruendo MUY fuerte llenó el ambiente, asustando a los presos y MUY probablemente al celador de aquella situación; todo salía bajo el plan y ese era el momento que debía aprovechar el espadachín para lanzar ese corte con todas sus fuerzas y a su velocidad máxima que era muy sorprendente ahora mismo debido a su entrenamiento, todo estaba dado y más que todo, porque tenía en sus espaldas a su compañero que podría dar el golpe de gracia a cualquiera que estuviera allí, pero ahora solo había un guardián de la prisión.
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