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El resguardo del puerto [presente]

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Re: El resguardo del puerto [presente]

Mensaje por Iohn Kajiya el Sáb Oct 07, 2017 7:33 pm

Mientras ayudaba a la gente que no había conseguido subir a alguno de los barcos de evacuación a que se alejaran del puerto, me fijé en que un grupo de personas vestido de civiles llegaban acompañados de marines, todos ellos armados con herramientas caseras y aterrados de tal manera que ni siquiera llegaban a pestañear. Todos aquellos hombres llevaban el símbolo de la Marina, marcándoles como las dianas que eran, una simple distracción mientras los Marines se quedaban atrás en sus fortificaciones.

Cuando acompañaba a un grupo de mujeres, cargadas con sus pocas pertenencias, gente que sabía que abandonaba un hogar al que no regresaría, se me acercó un grupo de chicos. Digo chicos por no decir niños, pues es lo que eran, chavales que por la voluntad de proteger su hogar se creían capaces de alzar un arma contra otro hombre y tomar una vida. Chicos forzados por una situación que nadie deseaba, y menos los padres de esos chicos. En sus ojos se veía la emoción de un crío que se imagina una batalla gloriosa, derrotando a los rivales y que salva a la princesa. No eran capaces de ver la verdad. Un manto de orgullo y de deber les cegaba, y las historias que habían escuchado y leído, les daban el valor que necesitaban. Pero sabía que solo haría falta un instante para que se rompiera esa ilusión, y eso sería un instante demasiado tarde. “Si queréis ayudar de verdad, acompañad a toda esta gente que está huyendo del puerto. Alejadlos de las calles principales y la plataforma de ejecución. Lleváoslos al otro extremo de la isla si podéis. Pero si levantáis vuestra espada contra cualquier bando, solo os verán como un combatiente más, y no les seréis de ayuda a nadie” les dije, con la voz más imponente que supe poner.

El mensaje fue aún más claro cuando los supergigantes empezaron a arremeterse entre ellos. Uno de los primeros fue capaz de generar una ola con una patada que causó que varios de los barcos del puerto, incluidos los pocos de civiles que aun quedaban, empezaran a chocar entre ellos, causando graves daños en algunos de ellos. Pero la respuesta del marine fue aún más impresionante, pues se abalanzó hacía ellos, saltando sobre el agua y cayendo a plomo unas decenas de metros más lejos, levantando una cortina de agua que oscureció la luz del sol durante unos instantes. Me giré hacia los chicos, que miraban ensimismados aquellos eventos y les dije: “¿En esto os creéis capaces de meteros? ¡Vamos! ¿A qué esperáis? ¡Ayudad a la gente a huir del puerto, formad un camino y dirigidlos hacia una zona segura!”.

En los instantes en que esperaba que los chicos decidieran qué iban a hacer, me acerqué hasta la casa más cercana y me subí al tejado en dos saltos, tratando de descubrir mi próximo movimiento.
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Re: El resguardo del puerto [presente]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 08, 2017 2:28 am

El batallon entro al puerto, ante mis ojos el caos, unos gigantes peleando entre ellos, a cada golpe, las ondas eran tan fuertes que los mas debiles que se encontraban a su lado levantaban del suelo.

Bueno es hora de prepararse

Cuando tuve opornunidad me separe del batallon, entre onda de choque y onda de choque, la gente estaba paralizada, todos aquellos voluntarios y jovenes marines no valian para moverse.

Fue lanzando pequeñas mucosas a todos los que veia en la zona, con toda la sutileza posible.

Cuando me quise dar cuenta estaba en mitad del campa de batalla ante mi, a escasos metros los gigantes. y gritos al fondo.

Al mirar una multitud de hombres cruzaba desde los navios al puerto.

Los marines comenzaron a dar ordenes.

No voy a permitir que mueran los voluntarios, los marines y el gobierno siempre pensando en su maldita supervivencia y no la de su pueblo.

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Re: El resguardo del puerto [presente]

Mensaje por Narrador el Dom Oct 08, 2017 4:32 pm

¿Acaso el chiquitín no había entendido el asunto? Naiz y Kúl habían estado muchos años en la piratería, prácticamente desde que eran unos niños, y no habían hallado nunca a otro gigante que no entendiera un duelo de uno contra uno cuando se le proponía, por lo que la respuesta de Atkeronte les tomó, cuando menos, desprevenidos. ¿Que clase de hijo de Elbaf no aceptaba un duelo entre hombres? De hecho, ya era raro que el pequeño marine no tuviera barba como Naiz o al menos patillas como las de Kúl, pero el hecho de que rechazara el duelo, era inaudito. Sin embargo y antes que cualquiera de los dos "primos" de Atkeronte pudieran decir algo para hacerlo entrar en razón, el marine se abalanzó sobre el mar, elevando una cortina de agua enorme que, si bien no les haría mucho más que mojarlos, dificultaba la visión.

El plan parecía salir a la perfección, el golpe a las piernas del distraído Naiz había impactado como se esperaba, pero si había algo con lo que no contaba el marine era de que, ambos supergigantes no andaban juntos solo por el gusto de entenderse, sino que cada uno cubría la debilidad del otro, y si bien el barbudo Naiz era pesado, lento y un poco torpe, Kúl era mucho más rápido, ágil y liviano. Para cuando Naiz comenzó a caerse, aún sorprendido de haber sido derribado, Kúl ya había arrojado un poderosísimo golpe directo a la cabeza de Atkeronte que, dada su posición, no podría esquivar.

Un movimiento, solo uno, tan rápido como un parpadeo para ellos pero suficientemente claro para un expectador. Naiz cayó al mar de espaldas levantando olas monstruosas que arrojaron por los aires los navíos pequeños, destinados a la pesca y que, de igual manera, terminaban estrellándose contras las casas del puerto. Atkeronte, por otro lado, acababa de recibir lo que probablemente era el golpe más fuerte de toda su vida, pues aquél gigante, más grande que él mismo, era especialista en pelear a puño limpio y acababa de aplicar un impacto directo con toda la fuerza de su brazo. El Teniente menor, seguro tardaría un rato para recuperarse del todo, pues era más que seguro que al menos su vista estaría bastante afectada con semejante porrazo.


Kúl no siguió atacando, en su lugar se mantuvo golpeando sus puños unos contra otros, en espera que el marine se levantara. -¡Venga muchacho! ¡Kah! Te ofrecimos un duelo y nos atacas a ambos con artimañas... Pues bien, pelearemos ambos, por turnos... Cada golpe que me des, valdrá dos puntos, y cada golpe que le des a Naiz valdrá uno. Si consigues 10 puntos, no atacaremos tu isla. ¿Vale? -Ante aquél discurso, Naiz se levantó del mar con un gesto de sorpresa por una idea tan brillante. Con esfuerzo y ayuda de su amigo, logró levantar su inmensidad y pararse de frente al marine. Era obvio que hablaban en serio, pero, ¿Podría Atkeronte aguantar semejante desafío?

...

En la costa, sin embargo, el espectáculo era muy diferente, pues los pequeños navíos se estrellaban contra las casas, postes y tiendas e incluso alguno fue a golpear a algunos transeúntes descuidados. Pero no eran solo barcos los que llegaban a la costa, sino que algunos reyes marinos golpeaban ya las orillas y sacaban sus largos cuerpos para amenazar a cuanta persona apareciera.

Los marines apostados en la orilla con sus cañones atacaban a todo lo que podían, y aunque derribaban algunos, no podían evitar que siguieran llegando de estas terribles bestias. Muchos eran devorados por no por ello las fuerzas de la justicia se detenían, sino que reemplazaban al caído y continuaban la guerra. Los edificios destruidos, los muertos en el agua y asfalto delataban los primeros matices de la guerra.


Una de estas bestias rugió con increíble ferocidad mientras destruían un cañón y atacaba a la tropa donde estaba el joven Freiser, quién, prácticamente tenía al animal encima. Sin embargo un par de disparos hirieron levemente al rey marino y llamaron su atención. Los chiquillos que habían pedido ayuda a Iohn estaban enfrentando a la bestia que ya se arrojaba sobre ellos. ¿Que harían Freiser y Iohn? ¿Enfrentarían al animal o se mantendrían a salvo?

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Re: El resguardo del puerto [presente]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 09, 2017 8:41 am

Todo sucedia rapido, como es normal en una batalla campal.

El espectaculo de los gigantes era hermoso y a la ver aterrador, los voluntarios temblaban de miedo, al ver la situacion, y los marines el empujaban y se burlaban de ellos con pequeñas risotadas.

De repente un Rey del mar, aparecio ante mis ojos sin darme cuenta (distraido).

(Que coñ--)
Una bestia enorme, de azul zafiro y dientes como sierras se lanza sobre el peloton, cuando ya le tenia encima y estaba preparado para esquivar, escucho dos disparos.

La criatura se gira, centrado su foco de atencion en otros.

(esta es la mia eres un pez, y sin branqueas no respiraras.

Corro hacia la bestia, por su lateral y ejecuto.
Cornada de Bestia
Golpeando en el aire, y alzandando todo el impulso de elevacion, para ponerme a la altura de las branqueas, Y acabo clavando con fuerza una de las espadas en ellas, Quedandome Colgado.

mientras la bestia se zarrandea, me uso mi poder para pegarme a las branqueas, intentando que los demas no lo vean.

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Re: El resguardo del puerto [presente]

Mensaje por Atkeronte Hakuoro el Lun Oct 09, 2017 8:47 am

** El peso de Atkeronte se sentía en sus rodillas, sus pies habrías despejado parte del mar y tomaban apoyo en el suelo seco, su golpe había dado en el blanco, eso lo sentía pues aquellas mazas de piedras afiladas dejaban la sensación de golpear carne blanda, incluso las velas recién añadidas aparentemente se pintaban de carmín del vital líquido que pudiere proceder de Naiz, aunque no había tiempo para analizar eso, ya que, en cuanto a aquel gigante marine efectuaba su impacto y provocaba el descenso del primo barbudo, un enorme guantelete atravesó el muro de agua, queriendo tomar desprevenido al teniente menor, sin embargo su error fue ese.. salpicar, ya que ante la escena el torso alto y rostro del peliverde estaría seco, aquellas primeras lagrimas marinas que se impactaron en su mejilla fueron suficiente para que su orbe miel voltease al máximo logrando divisar en el punto de fuga a su diestra el puñetazo venir, sin siquiera pensarlo su cuerpo reacciono, su entrenamiento era precisamente dejar a sus instintos manejar su anatomía, haciendo a su espalda ir para atrás y girar su mentón hacia la zurda, tratando de seguir la dirección del directo a su contra, sin embargo, por más rápida que fuese su defensa no habría más que eludir cierta parte del daño, puesto un sonido húmedo retumbo por los mares, la mejilla del mausoleo viviente se deformo hasta adaptarse a la antepalma de kul, su boca escupió un buen tramo de saliva y sus orbes develaban la sorpresa de aquel impacto, era verdad, en su existencia jamás le habían golpeado así, su cuerpo no pudo evitar ser eyectado hacia su franco zurdo, perdiendo el equilibrio para caer de espaldas al mar, mientras sus brazos le acompañaban lateralmente, mas no en una postura de noqueo, sino más bien un empujón muy fuerte

“Deberías levantarte pequeñín… te están viendo “

La voz de su madre, de un recuerdo algo lejano, le despertó de su supuesto letargo, eso y conjunto a la marea que ahora regresaba a golpear su gesto caído le hacían recuperar la conciencia, su boca le ardía, le dolía su quijada, y sentía una desorientación fuerte, sin embargo las palabras de ese sujeto volverían a centrarle y devolverle a la realidad, pozo su brazo zurdo como apoyo a elevar su torso, descubrió aun sostener sus armas y afirmar , aunque ahora era banal, que en sus macuahuitlz yacía la huella de sangre, ahora deslavada levemente por el mar, seguro afirmo con la testa la cual después agitaría, descubriendo que gotas carmines salían de él, con su puño diestro aun con arma en mano toco su mejilla, para salir esta manchada de sangre, era claro tenía su pómulo abierto ante el golpe que si bien no era contundente y había resbalado con el agua si le habría trazado un corte limpio, procedería a sonreír pero su boca le atormentaba, se volvió a inclinar para tomar un buche de mar, un lavado salino para las heridas internas y mientras se volvía para elevarse y enjuagar su boca, volvió la vista por el horizonte a la isla, las tremendas olas de ambas caídas arremetían cuales tsunamis a contra del flagelado puerto, mas, por su corpulencia aquellos reyes marinos serían los que amortiguarían la mayor parte y de ser efectivo estos saldrías disparados por el empuje masivo, sin embargo el rostro de atqueronte demostraba su molestia, afirmo sus brazos al fondo del mar y elevo con pesadez su anatomía mientras litros de salino liquido escurrían de su ser

- veras primo … acepto tu desafío… pero creo que naiz debería quedar fuera… pues estas no son mazas comunes –

Sugeriría mientras daba vuelta a su anatomía, mostrando su mejilla inflamada y escupir rojo carmín esa agua salada, sus mejillas internas le ardían, su dentadura se había aflojado y la quijada la sentía trabada pero aun articulaba, quedando de frente a ellos elevaba sus manos mostrando las armas, enormes arboles amarrados entre sí con rocas filosas incrustadas sostenidas por las velas y banderas de navíos piratas como marines, duros picos de macizo granito, no era una cierra, pero si mantenía al menos 10 puntas de cada lado

- es mala idea que la sangre corra en un mar con reyes marinos… no lo crees kul, sin embargo, acepto sus condiciones si desean continuar los dos… -

Dicho esto agito los brazos a los lados dejando caer aquellas armas a contra el suelo donde se incrustaban con el fondo del mar y dejaban sobresaliendo sus mangos improvisados, a puño limpio elevo una guardia alta, posando ambos puños a su frente, demostrando la musculatura marcada de sus brazos a los laterales deslatando que ese era su fuerte… las armas eran para adentrar para acabar una pelea rápida, pero él había entrenado su cuerpo para tener una lucha de frente, como siempre se le instruyo por su madre, como siempre creyó que pelearía

- raund 1 –


Confió seguro esbozando una sonrisa mientras que su m mejilla manchaba ya totalmente su mentón de aquel carmín cual empezaba a gotear a contra el mar, sus piernas semi flexionas y su espalda encorvaba, con la zurda por delante y la diestra pegada a su gesto, estaba listo a empezar a contar puntos a su favor **

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Re: El resguardo del puerto [presente]

Mensaje por Iohn Kajiya el Lun Oct 09, 2017 1:42 pm

La guerra había llegado al puerto. Los fútiles intentos del gigante de la marina de alejar a sus dos compatriotas habían resultado en una mayor destrucción a causa del oleaje que sus inmensos cuerpos estaban causando. Pero lo peor estaba por llegar, pues los Reyes del Mar, empujados por las olas, se habían adelantado a los barcos piratas y estaban causando estragos en la primera línea de defensa que había montado la Marina. Yo, por mi parte, me horroricé al ver que los chiquillos habían hecho caso omiso a mis palabras y se abalanzaban contra aquella especie de serpiente marina azulada que asolaba con los cañones del puerto. “Se acabó, mis palabras llegan a oídos rotos… la locura de la guerra los ha tragado y son incapaces de ver algo tan simple como que se dirigen a su muerte” me dije, al ver la escena. Si no podía apartarles del peligro, mi única opción era ponerme entre la guerra y ellos, y alejarla a ella de los chicos.

Me adelanté a los críos en dos pasos, envuelto en un vendaval, con mi querida espada en la mano y los ojos fijos en los de la bestia, que acababa de recibir el disparo de dos cañones. “Probablemente no pueda hacer mucho contra esta monstruosidad, pero si consigo distraerla para que los marines la puedan disparar con sus armas, quizás la harán caer” pensé, consciente de que detrás del Rey del Mar de escamas azules, otros estaban llegando a la costa. A la par que me adentraba en el puerto, una nueva ola que arrastraba pequeñas embarcaciones cubrió el lugar, arrastrando a la gente que aun corría por allí contra los edificios de la zona. Conseguí saltar y apartar a una mujer justo a tiempo, abrazándola y metiéndonos en un callejón, antes de que una barcaza impactara en el lugar donde se encontraba ella instantes antes, seguida de un maretazo que tuvo la bastante fuerza para romper parte de las edificaciones. No tuve tiempo de intercambiar dos palabras con la mujer, pues me adentré de nuevo en el puerto y encaré a la bestia, de la cual colgaba un hombre que me resultó familiar.

Viendo los movimientos del Rey del Mar, me subí rápidamente al tejado de la casa que tenía al lado, y cuando éste lanzó una cabezada con fuerza justo por delante de donde me encontraba yo, mis ojos se cruzaron con los suyos. Pocas veces había sentido esa sensación, el fraguar de la batalla, pero cuando me encontraba en una situación de vida o muerte, notaba como si mi entorno se ralentizara. Era una sensación que se había amplificado con el tiempo, que había descubierto durante mi entrenamiento, y lo más curioso era que, solo en esos instantes, mi consciencia estaba totalmente centrada. Notaba como mi espada silbaba, rápida, cortando el mismo aire que fregaba mi mano como si de un manto se tratara. Sentía el aliento de la bestia, mientras su boca pasaba a dos pasos de mí.

Ittoryu: Mori no Oni

Ejecuté la técnica con toda la velocidad que pude, con toda mi fuerza, apuntando al cuello de la bestia, ahora desprotegido. Podía notar la tensión de mis músculos al ejecutarla y el mismo suelo resquebrajarse levemente al dar yo el último paso, propulsando mi brazo al máximo de mis capacidades.
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Re: El resguardo del puerto [presente]

Mensaje por Narrador el Mar Oct 10, 2017 12:50 pm

Las bestia se arrojaba contra los chiquillos como si estuviera demasiado famélica o iracunda para notar que estaba contra demasiado enemigos, pero, al fin y al cabo, los reyes de mar consideraban a los humanos como simple comida, y salvo por los que poseían una fuerte presencia, no se detenían en su ataque ni aunque se trataran de cientos de humanos con armas y ventaja numérica. Las balas apenas podían herirle pero los cañonazos de la marina lograba empujarle al igual que a los tantos otros animales de regreso al agua. Sin embargo un espadachín se elevó por los aires y se encajó en la piel del animal, tan profundo que un chillido furioso estremeció el lugar  y comenzó a sacudirse para quitarse al parásito de encima que, de alguna manera, comenzaba a quitarle el aliento de una de sus agallas.

La arremetida contra los chiquillos se detuvo, y las sacudidas del monstruo aumentaron de tal manera que, de no estar Freiser pegado tan firmemente al animal, había salido volando muy lejos. Sin embargo era esta la oportunidad perfecta para el nuevo participante del combate quien, haciendo uso de una impresionante velocidad arrojó un poderoso corte que causó una larga y profunda cortada en la garganta de la enfadada y ahogada criatura. La bestia comenzó a salpicar sangre mientras aullaba de agonía y en un veloz movimiento se dio al vuelta para regresar al agua, ayudada además por los cañonazos que los marines le aplicaban. Si Freiser no se despegaba ahora, moriría ahogado con la bestia que, fuera que se despegara el chiquillo o no, se arrojó al agua para ser salvajemente devorada por los otros reyes de mar, que comenzaban a brotar de la playa en sus múltiples formas y tamaños, como una inusual hidra de cientos de cabezas. Y en aquél espectáculo que hizo huír a los civiles y a casi todos los voluntarios, tan solo los dos espadachines y los miembros de la marine continuaban allí.

Al parecer, no todo el sistema estaba podrido. Al menos, estos justicieros de los cañones parecían estar más que dispuestos a morir antes que abandonar su tarea, y así lo hacían. Una gran explosión en un navío cercano que estaba ya a medio camino entre la isla y los piratas, causó que muchos de aquellos seres de las profundidades se fueran curiosos a revisar el navío. Pero los muchos que quedaron, arremetían contra los cañones y los marines cercanos.

Por otro lado, los gigantes se hallaban de pie, cruzados de brazos ambos mientras observaban a Atkeronte arrojar sus armas en una nueva muestra de orgullo innecesario. Kúl, siendo el más cercano, chasqueó la lengua visiblemente molesto, dejando que Naiz se adelantara, aún con su hacha en mano y sus piernas con apenas leves rasguños. Somos más fuertes que tu, te daremos ventaja. ¿Quieres pelear sin armas? Pelearás con Naiz... Y cuando tomes tus armas, yo seré tu oponente. Pelear contigo a puño limpio sería humillante para ambos... ¿De acuerdo? -Dicho esto, Naiz hizo girar su hacha y se arrojó contra Atkeronte con todo el peso de su cuerpo, adelantando el hombro derecho en una tacleada que arremetía incluso contra las nubes. No por nada era el más pesado y resistente de los dos.

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Re: El resguardo del puerto [presente]

Mensaje por Atkeronte Hakuoro el Miér Oct 11, 2017 6:33 pm

** el poco tiempo de recuperación le sabia gloria puesto aquellos oponentes parecían confiados en sus habilidades, sin embargo era claro para ambos bandos la inexperiencia al combatir en tales “medidas”, pues incluso ante los golpes emulados hacia cierta incertidumbre en la efectividad de estos, dadas entonces las molestias de aquellos hijos de elbaf que parecían sentirse subestimados no dieron tiempo de respuesta a Atkeronte pues a la breve charla de kul, naiz ya se abalanzaba en embestida furiosa contra el agazapado mausoleo de la ley, quien no predispuso más que ir en carrera contraria, con la diferencia que a pesar de que naiz parecía declinar su hombro este no apuntaría más que a la punta de la cabeza del teniente hakuoro, era claro que tenía a favor la medida, sin más el propio militar bajo su anatomía y aprovechándose de que el enemigo portaba un casco que parecía limitar su rango visual, inclino entonces para una carrera a 4 patas, apoyándose con los brazos sobre el lecho marino y se predispuso al frente, no era elegante pero funcionaba, por su espalda sintió pasar el torso de su enemigo y al estar enfrente de las piernas del rival elevo sus brazos, amortiguaría los muslos de naiz en sus hombros y habría de enlazar los brazos a las piernas del contrario, pasando su cráneo entre sus piernas provocando o queriendo hacer de estorbo para hacerle tropezar y de así lograrlo por la dinámica este se vería eyectado hacia sus espaldas, pero en forma de sentón cual suplex de frente trataba de hacer caer de bruces al alto naiz, encajar su cráneo del rival a contra el sueño, los brazos de Atkeronte se tensaban , pues debía soportar la fuerza de esas piernas al abrirlas en “ v “ de así capturarlas

- Jhmp ¡ -

El esfuerzo era claro, su rostro se había vuelto rojo, mientras que sus hombros le dolerían por tal choque, pero no debía flaquear, era una lucha de titanes y el teniente lo había ya digerido, esto era una medición de fuerzas y voluntades, el mar lo resentiría y mucho más el puerto, pero Atkeronte no habría de ceder **
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