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El resguardo del puerto [presente]

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Re: El resguardo del puerto [presente]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 12, 2017 7:32 am

Desde alli, las vistas eran increibles, el combate de los gigantes era todavia mas hermoso. Salvo por aquella maldita bestia que no habia mas que razandearme como un maldita campanilla.

Entre meneo y meneo, vi a una hermosa mujer rubia (o me parecia hermosa) comandando los cañones, era la unica capaz de mantener a aquellos soldados, en su posicion a voz y mando.

Entretenido con las vistas, me di cuenta que me estaba bañando en sangre, aquella bestia sangraba mas de lo que yo pensaba.
En un abrir y cerrar de ojos, una cuchilla de viento amputaba su cabeza.
De la direccion de donde provenia, una figura me parecia familiar, pero no era momento de pensar en la figura, el cuerpo se desplomaba y yo estaba al lado de la mar.

(Piensa Piensa, lo tengo)


Solte moco, y con la velocidad de caida, de la bestia, consegui hacer un pendulo, cuando vi propicio, me despege y sali volando cerca de los cañones.

En el aire me envolvi de mucosa, y tras tocar el suelo la desice.

Ante mi una hermosa mujer rubia, como el sol, y un grupo de soldados que me miraban sorprendidos.

-Buenas, tengo un plan para acabar con esas bestias pero tendreis que confiar en mi.

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Re: El resguardo del puerto [presente]

Mensaje por Iohn Kajiya el Jue Oct 12, 2017 10:30 am

Solté el aire al mismo tiempo que mi espada cortaba el cuello de la bestia en un movimiento que solo podía describir como harmonioso. El tiempo, ralentizado, empezó a recuperar su ritmo normal a la vez que por la herida del Rey del Mar empezaba a asomar un reguero de sangre, que aumentaba en volumen momento a momento. Mi espada, ahora congelada en el aire, estaba bañada por aquel líquido carmesí. El monstruo soltó un alarido y se lanzó sobre el mar, a la par que la explosión de un barco de la marina ensordecía el ruido de la batalla e iluminaba el puerto con un haz blanco. Aquella detonación me dio una idea. Era alocada, pero quizás lo suficiente como para que saliera bien. Por desgracia, la mayoría de Reyes del Mar no parecían haberse visto afectados por aquello, y se abalanzaron a la costa, tratando de arrasar con aquellos que aun quedábamos allí.

Los cañones de la Marina seguían disparando sin cesar, tratando con poco éxito de repeler la ola de monstruos marinos. Entre aquellos soldados, pude ver con mayor claridad al hombre que momentos antes colgaba de las branquias del Rey azulado, y para mi sorpresa, se trataba de… “¡Freiser! ¿Qué hará él por aquí? El destino parece empeñado en que crucemos nuestros caminos, parece” pensé, mientras él se acercaba a la que parecía la oficial de la marina que comandaba a los cañoneros. Sin embargo, aquella extraña coincidencia no podía despistarme. Habíamos eliminado a uno, pero ahora una decena o más de bestias se estaban encargando de arrasar con todo.

Sin perder un momento, salí corriendo hacia la lonja del puerto, donde había visto que la Marina había estado guardando su munición. “Los piratas tienen un objetivo, pero los Reyes del Mar solo arrasaran con la ciudad hasta que no puedan avanzar más… Hay que frenarlos de algún modo” me dije, mientras corría entre los edificios tan rápido como podía. Atacar con la espada a uno era viable, pero con tantos a la vez era un suicidio. Sin embargo, para que mi idea surtiera algún efecto, debía llamar su atención, por lo que tenía que arriesgar. De nuevo, sumiendo mi mente en lo más profundo, sacando a la superficie esa calma y concentración, esa capacidad de analizar mi entorno al detalle, me adentré de nuevo a primera fila. Sacando ventaja de mi velocidad y agilidad, mientras saltaba entre los edificios, en cuanto veía opción de hacer el más mínimo corte a alguno de aquellos monstruos, lo aproveché, buscando provocar al mayor número de ellos que me fuera posible.

Si conseguía llegar hasta la lonja el plan era sencillo: mientras las bestias trataran de adentrarse en aquel edificio para matarme, debía encender una mecha para prender toda la pólvora que había allí dentro, junto con la munición. Si la explosión de aquél lugar no era suficiente como para rechazar a los Reyes del Mar, honestamente no era capaz de pensar en qué podría. ¿Pero llegaría a hacerlo?
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Re: El resguardo del puerto [presente]

Mensaje por Samael el Jue Oct 12, 2017 12:17 pm

-¿Y cómo pueden tolerar que los piratas vengan aquí cada vez que hay una ejecución?- Pregunté sin pudor alguno al doctor Cornualles, ya que no me podía creer que me hablase con ese tono. - ¿Simplemente os da igual? ¿No vais a hacer nada por vuestra ciudad? – Volví a preguntar mientras me daba cuenta de que estaba volviendo a comportarme como antaño, más curioso y agresivo, algo que me gustaba cada vez más.

-Mira joven, para eso está la Marina. Ellos estarán terminando los preparativos y no creo que dejen la situación al azar.- Respondió mientras se dirigía hacia la consulta, abría la puerta y buscaba con la mirada el sillón de su interior. – Quizás esta sea tu primera vez en un ataque de este estilo, pero para mí no. No nos iba a ocurrir nada. Confía en la Marina, chico. Confía. – Sentenció el doctor mientras abría la ventana que había sobre el sofá y se sentaba.

-¿Sabes qué, doctor? Tienes razón, me he vuelto blando. Quizás haya sido por la cantidad de información que he podido percibir a su lado, pero esto no puede seguir así. – Comenté mientras notaba cómo me hervía la sangre por dentro, a pesar de que estaba muy tranquilo. Sonreí un poco y miré hacia la ventana. – Usted lo ha dicho, esta es mi primera vez en un ataque de este estilo. Quiero observarlo con mis propios ojos.- Comenté mientras me dirigía hacia la ventana, con la mente completamente centrada en cómo bajar desde allí. No era muy complicado, ya que si me dejaba caer desde el poyete de aquél ventanuco, caería en el toldo del negocio que había abajo. Por suerte, cuando me asomé, ésta estaba desplegada. Sonreí de nuevo. - ¡Nos vemos doctor! Tengo que aprender algo nuevo… - Musité mientras me dejaba caer hacia la tela amarilla y blanca del toldo  y me escurría a través de ella para terminar poniendo los pies en el pavimento de la calle.

Nada más poner un pie en el suelo, pensé hacia dónde dirigirme. Quizás lo más arriesgado sería encaminarme hacia el patíbulo. – Eso sería instructivo. ¿Cómo se las apañarán los piratas para llegar hasta allí?- Pensé mientras caminaba hacia el frente sin rumbo establecido. – Pera llegar hasta allí, primero tendrán que pasar por el puerto.- Esbocé una sonrisa y me arremangué las mangas de la camisa. Quise apretarme el cinturón, pues estaba decidido a correr, pero me di cuenta de que en aquella mañana me había puesto unos tirantes negros como el mismo pantalón que portaba. –En fin…- Musité y emprendí mi camino hacia el puerto.

{***}

A cada paso que daba, más cerca me encontraba del lugar y mayores eran los temblores de tierra que sentí. Era extraño que en un momento como aquél hubiese aquellos movimientos tectónicos. -Quizás fuese algún pirata con un poder extraño o que la Marina estuviese preparando algo.- Me dije para mí mismo, alimentando mis ansias de conocer qué ocurría. Sin embargo, en un momento exacto, escuché cañones y movimiento en las aguas. Aún estaba algo lejos, pero podía escuchar algo. El fragor de la batalla quizás. Cuando por fin enfilé la costa, una imagen peligrosa y a la vez emocionante se dibujó frente a mí: A lo lejos, enormes hombres como edificios peleaban sin descanso. Sin duda alguna, de allí provenían los temblores. Por otro lado, el murmullo del mar estaba provocado por Reyes del Mar que andaban atacando a otro. Y por último, un sinfín de personas se agolpaban allí sin un motivo aparente. Parecían muchachos, cercanos a mi edad, pero cuanto más cerca estaba, más me daba cuenta de que su mirada parecía esconder algo. –Es todo tan curioso… - Pensé para mis adentros mientras seguía observando cómo, de entre aquella multitud, una persona se movía con destreza entre la multitud e intentaba llamar la atención de las bestias. No parecía vestir igual que los marines, por lo que mis alarmas se encendieron cuando vi que se dirigía hacia la lonja. -¡Qué sujeto tan curioso!- Pensé mientras sonreía.

Me quedé quieto durante unos segundos, estaba bastante lejos de la acción y apenas había puesto un pie en el puerto, pero no sabía qué hacer. Si la Marina estaba allí, quizás no debía pelear contra nadie, aunque me gustaría poder examinar a algún paciente. Por otra parte, quizás pudiese aprender algo con los ciudadanos que aún pudiesen huir de aquella zona de conflicto. Sí, quizás lo mejor era atender a los heridos de la guerra. Al fin y al cabo, era un médico. Eso sí, de dudosa moral.
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Re: El resguardo del puerto [presente]

Mensaje por Narrador el Jue Oct 12, 2017 8:46 pm

To parecía calculado  y como si fuera algo que no cabría en las posibilidades de Naiz, pero, como era obvio por la manera de hablar y sorprenderse, el gigante barbudo no resaltaba por ser el más intelectual, sino precisamente por ser el más pesado y resistente de los gigantes que actualmente dedicaran su vida a la piratería o a surcar los mares. Y si bien ya se ha recalcado que Naiz era pesado, parecía que Atkeronte quería comprobarlo por si mismo y haciendo un movimiento de lucha que pareció aprender en el momento y que no figura bajo ningún concepto en su listado de técnicas, apresó al barbudo y logró hacerle un movimiento que sería desastroso... Para todos, incluído el mismo ejecutor. Kilos, toneladas, la masa de Naiz era demasiado grande para el marine, pero su determinación había conseguido lograr lo imposible en una maniobra que enterraba al poderoso coloso en el mar y levantaba una ola como se había visto hasta ahora en lo que sería conocido como la Lucha de los Colosos, mismo nombre de la canción número 12 del album LogueWar BloodyTown.

Sin embargo la ola no fue lo único desproporcionado, sino que la espalda del marine fue afectada severamente por el exceso de peso al punto de generarle un agudo dolor que recorrió completamente su espina antes que tuviera que soltar al barbudo. Se había pasado de sus límites y ahora su cuerpo lo estaba sintiendo con creces, por lo que debía apresurar el combate si quería volver a ver un nuevo día fuera de una camilla colosal o una silla de ruedas enorme. Atkeronte podría pensar en lo que hizo, o incluso podría tomarse su tiempo para recobrar el aliento después de tal hazaña... Si no estuviera luchando con dos a la vez.


Deja vu, eso fue lo que sintió cuando un impacto feroz le conectó en la quijada con tal fuerza que casi se la arranca, pero que terminó, en cambio, por aflojarle un par de muelas y adormecerle la mitad de la cara. Kúl acababa de moverse y por su enorme sonrisa parecía que estaba impaciente por tener su turno contra tan extraño marine. -¡Bien! ¡1 punto primo! Te faltan nueve nada más... ¡Kah! Ten, tus armas... Levanta, que estoy impaciente. -Le arrojó al marine sus armas y su sonrisa se ocultó pronto por aquellos guantes que solo dejaban ver sus ojos encendidos por la emoción del combate. Ahora comenzaba el round dos, y mientras Naiz se levantaba sobándose el casco, Kúl arrojaba puños al aire esperando a Atkeronte. Era sin duda, un hábil boxeador.


...

Habían personas que tenían un buen lejos, Roxi era la prueba de ello y había ingresado a la marina por sus habilidades comandando hombres con puño de hierro, su instinto femenino por sobretodas las cosas, por su melena rubia como el sol. Dirigía a todos como podía, tratando de arrojar a las bestias de nuevo al agua y haciendo uso de sus propios puños de ser necesario, pero cuando observó al muchacho mocos hacer todas esas piruetas y caer cerca no pudo obviar el hecho de que se trataba de un usuario de akuma no mi. -Buenas, tengo un plan para acabar con esas bestias pero tendréis que confiar en mi. -Dijo mientras se acercaba a Freiser y le enseñaba su rostro de cerca, que, obviamente, no era tan bueno como su "lejos".

Roxi:

De inmediato y con un presuroso movimiento dispuso una argolla en la muñeca derecha del muchacho, cerrándola con llave y guardando la misma en "su busto". -Si quieres ayudarnos, no usarás esos poderes tan rarongos, plix~ -Dijo antes de acercarse a darle un beso a Freiser, que de guapo lo tenía todo. Pero sucedió algo inesperado...

¿Que podría hacer un samurai contra eso? ¿Que podría hacer el debilitado Freiser o la sensual Roxi en su contra? ¿Podría un doctor curar el mal que se aproximaba? La ola era tan grande que oscureció todo, y en su enorme cuerpo de agua traía unos cuantos navíos, algunos reyes marines y oscuridad completa. Parecía el fin, y quizá lo sería.

Off:
¡Enhorabuena! Siguen vivos hasta ahora, me siento orgulloso...


  • Atkeronte: Tu espalda tiene severos dolores por pasarte de peso al cargar a Naiz,
    te acaban de conectar un golpe lo suficientemente fuerte para aflojarte las muelas y solo podrás combatir durante 3 rondas más antes de que tu cuerpo ceda por el dolor.
  • Freiser: Tu sensual marine odia a los usuarios de akuma, te ha puesto 1 sola esposa de Kairoseki, por ende estás muy debilitado, no puedes usar tus habilidades y estás a punto de ser besado.
  • Iohn: Al estar en lo alto de los edificios, la ola podría arrastrarte hasta matarte, por lo que deberás narrar como te bajas de allí y te cubres de alguna manera para aminorar el daño, al final de tu post la ola te arrastrará/estrellará/etc y tendrás "daño moderado"
  • Samael: Estás cerca de algunos heridos que obviamente no podrán evadir la ola. Si deseas puedes ayudarlos y tratar de cubrirte de alguna manera para aminorar el daño, al final de tu post la ola te arrastrará/estrellará/etc y tendrás "daño moderado".


Luego de que la ola los arrastre, podrán, si quieren, permanecer echados o hacer alguna única acción.
Mido Mido Mido

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Re: El resguardo del puerto [presente]

Mensaje por Atkeronte Hakuoro el Vie Oct 13, 2017 2:55 am

** El poderoso gigante de la armada yacía ahora bajo lo que serían las piernas del gigante más alto y pesado, su espalda lo resentía y aunque era verdad que parecía haberse lastimado, el tirón le era más familiar como un problema lumbar y no más bien de su columna, sin embargo no por eso dejaba de dolerle, incluso sus hombros resentían el peso de esas extremidades bajas de naiz, pero en cuanto los movimiento por parte de su zurda se dieron para dejar caer el muslo del pesado oponente, su franco era atacado, su rostro redirigido a otra postura y su anatomía resentía un impacto más a su cráneo, por suerte el muslo del propio gigante con casco habría de estar ceñido a la mejilla de Atkeronte, lo cual había servido de amortiguador a tal impacto, después de todo era un golpe muy bajo por más directo que fuera el ángulo le permitía al “pequeño” marine, el poder usar eso a ventaja, si bien era difícil el boxeo a contra guardias, la pelea a contra de medidas era brutal, en desventaja para quien estuviera más corto sí, pero no por ello era más cómodo para aquel de brazo largo ejecutar su ataque.

OST

Su quijada le dolió, sus orbes se cerraron y cierta adrenalina le surgió pues su musculatura se estreso al punto de querer romper su propia piel, el sonido de su carne estirarse era claro mientras la textura de su órgano más largo en su ser se volvía lisa, parecía brillar al brillo de la corona solar, mientras la marejada se ampliaba a sus espaldas y soltaba las amarras que le sostendrían a contra el suelo, las piernas de naiz, liberando al gigante, la mirada de Atkeronte se mantenía desafiante, sedienta de ira, sus armas eran votadas a contra su cuerpo y este las habría de apartar con su zurda en un ligero empuje haciéndolas rebotar de la parte lisa, sin recibir daño después de todo el sabría cómo manejarlas a la perfección, poco a poco su cuerpo se erguía, la efigie que era su poderosa silueta volvía a ser un edificio ambulante y aun para los ojos de kul, se discernía el aura asesina, el odio que esos ojos ahora con un brillo único reflejaban, la decisión de su rostro al mostrar una mueca molestia era clara

- ¡Primo… acaso el round no se acaba cuando cada quien se levanta de su esquina… eres un mentiroso… me has atacado aun desde mi banquillo… cuando ni siquiera la campana había dado inicio… así que así de sucios son los hijos de elbaf! –

Era clara su molestia, le habían pegado cuando siquiera estaba en guardia, cuando el primer turno siquiera se había acabado y eso cabreaba hasta el más tranquilo de los luchadores, se obligó a sí mismo a ir al frente, su furia y coraje podían más que las punzadas a su espalda, su molestia era clara, pues su paso derecho retumbo en el mar ignorando si naiz se levantaba, otra ola más se diseminaba de tan fuerte paso, sin embargo para esos colosos parecía más una lucha entre charcos que a mar abierto, conllevando ambos brazos al frente replegados en guardia se adelantó contra kul, la adrenalina le deba empuje demás, no sabía por cuanto, entendía que el daño recibido podría ser grave, pero un ataque desprevenido tenía que vengarse, sin meditarlo abrió el compás de su derecha alzando su antebrazo por completo, moviendo su hombro a forma de desprender un golpe volado, sin embargo y ante la proximidad de su enemigo, aquella “finta” solo se quedaba en un señuelo, pues para esa ejecución su brazo zurdo tuvo que haber bajado a la altura de su abdomen, pero desde la vista externa su brazo izquierdo se habría acelerado vertiginosamente, un simple jab a la altura del costillar inferior derecho de su oponente se habría de ejecutar, un golpe vacío, un golpe de Muu ken, el rostro de atqueronte siquiera se inmutaba de ese impacto, incluso toda su anatomía parecía ignorarlo ya que, no mostraba señas de haberlo ejecutado, sin embargo la memoria muscular del militar era inaudita, un millón de golpes bastaban para dejar ir un impacto tan severo sin forzar la intención, no era predecible, no habría forma de detectarlo, era tan natural para su cuerpo como el propio respirar, un impacto que incluso hacia despejar al aire cercano después de ser ejecutado, pues intentaba fintar con su derecha y golpear con la zurda desde un ángulo poco probable a contra de kul, su diestra nunca saldría en un volado, pero lo parecía, toda la dinámica de su movimiento clamaba por llamar la atención a ese lado, mientras que ni siquiera su hombro zurdo se había estimulado, un golpe solo por darlo, con peso con fuerza pero sin intensión, tan invisible como el mismo pestañeo, un dejo de reflejo mismo, el mismo corazón de la técnica del puño vacío, un golpe porque si, incluso el mar vibraría por la onda de choque liberada, Atkeronte ya no estaría jugando y esta era la muestra, no le quedaba tiempo… debía de reaccionar **
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Re: El resguardo del puerto [presente]

Mensaje por Samael el Vie Oct 13, 2017 6:26 am

La situación era cada vez más curiosa. Aunque no hubiese grandes cambias en el campo de batalla, todo el mundo parecía estar haciendo algo para intentar zanjar aquél tema de una vez por todas. Cada persona allí presente parecía tener una misión que cumplir o al menos eso parecían pensar, ya que nadie vacilaba con sus movimientos. Los gigantes continuaban con su extraña pelea, los civiles seguían atacando a los monstruos marinos y la Marina hacía lo propio, por lo que parecía que mi estadía allí sobraba.

Desde mi lejana posición solo podía observar cómo la gente peleaba o huía de la batalla, por lo que tuve tiempo de observar las heridas que éstos presentaban mientras corrían. La mayoría solo tenía heridas superficiales, bueno, al menos lo que podían quedar de pie. Mi mirada seguía atenta todo el rastro de sangre allá por dónde pasaba. Algunos heridos seguían al pie del cañón y otros, con simples arañazos, huían como si fuesen bebés asustados. Sin duda alguna, éstos últimos, me resultaban completamente desagradables.

¿Pero qué podía hacer allí? Sin duda alguna, debía mantenerme en la retaguardia, puesto que ante mí veía que la diferencia de poderes podría ser un impedimento para que yo pudiese actuar. ¿Pero qué iba a hacer, simplemente me quedaría mirando? No sabía qué hacer, y como si fuese producto del azar, unas heridas de las que estaba observando me resultaron bastante curiosas. Estaban en el brazo de un joven que huía despavorido. Parecían haber sido hechas por un mordisco, pero la camiseta de manga larga que vestía me hacía dudar de la gravedad de aquello, aunque realmente lo que me importaba era saber algo más. Simple curiosidad médica.

Cuando estuvo a mi altura, le puse mi mano en el pecho, deteniendo su movimiento. –Tranquilo, soy médico. He venido a ayudar. – Comenté con una voz calmada y ocultando que sí, había venido a ayudar, a ayudar a mi mente a aprender. El muchacho dudó unos segundos y miró hacia una pared, aquella que estaba a un lado mío. Parecía querer quitarse del medio, así que accedí.  No le solté en ningún momento del hombro, por si acaso quería seguir huyendo, era un espécimen con una curiosidad y quería saciarla de algún modo. Una vez estuvimos pegados a aquella pared, le levanté la manga con cuidado, pudiendo así observar aquella extraña herida. –Oye, ¿Por qué un médico querría venir a primera línea de batalla en un momento así? – Comentó aquél muchacho. Por mi parte, estaba tan intrigado en cómo se había hecho aquella herida, que no le di demasiada importancia a su pregunta. – Juramento hipocrático, muchacho. – Respondí, sabiendo que nuestras edades serían muy cercanas.

Cuando parecía que estaba entendiendo con qué se había hecho aquellas heridas que no sangraban, un sonido fuerte llamó mi atención. Los gigantes seguían peleando y en un de sus movimientos, la pelea pareció decidirse de una forma extraña. Desde mi posición solo pude escuchar un gran golpe, pero a continuación, el mar comenzó a rugir. En cuestión de segundos, se hizo de noche. Alcé la mirada extrañado y pude ver, con completo estupor, que una ola gigante se cernía sobre el puerto. Era inmensa, puesto que estaba oscureciendo aquél extraño y soleado día, y lo peor es que parecía que iba a caer con no muy buenas intenciones. Sin dudarlo ni un momento, miré hacia atrás mientras agarraba al muchacho por el brazo sano y tiraba de él. No podíamos hacer más que refugiarnos y el único lugar cercano era el portal de un edificio cercano. Quizás bajo su pequeña entrada pudiésemos aguantar aquella embestida de agua. Sin embargo, no podía huir tan rápido de aquella ola con aquél tipo, así que fuimos golpeados con una virulencia inusitada por aquella gran masa de agua. Ésta nos arrastró unos metros con fuerza por el pavimento de cemento de las calles de Logue Town hasta que pude agarrarme, aunque más bien choqué, contra un poste de la luz. El choque fue duro, pero gracias a la fuerza del agua y al contacto que tuve con aquél palo de madera, nuestro rumbo pudo cambiar un poco, dando a parar a una calle que formaba una recta perpendicular a la que estábamos en un principio, interponiendo un edificio entre nosotros y la pelea lejana.

Respiré y comencé a toser agua. – Así que este es el nivel de una pelea entre gigantes… - Musité mientras seguía tosiendo agua y observaba a mi paciente, seguramente inconsciente por aquella sacudida tan fuerte e inoportuna. ¡Menuda forma de llegar a la acción!
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Re: El resguardo del puerto [presente]

Mensaje por Iohn Kajiya el Vie Oct 13, 2017 7:01 am

Mi plan parecía estar teniendo éxito, quizás más del que debería, pues las bestias marinas se empezaban a agolpar a mis espaldas tratando de dar un mordisco certero, que yo evitaba solo por el hecho de que su enorme tamaño les entorpecía en su objetivo. Pero un retumbo enorme, parecido a la explosión del barco instantes antes, llenó la bahía. Ocultado entre el barullo de la guerra, mi oído pareció captar el ruido de unos huesos al romperse, unos huesos de gran tamaño. Pero todo aquello perdió importancia cuando vi que el mar se empezaba a alzar, hundiendo los pocos embarcaderos que aún quedaban bajo metros de agua. Durante un instante, podría jurar que los propios Reyes del Mar giraban la cabeza hacía el mar, sorprendidos por la menguante luz del día, y que tal y como habría pasado en una historieta cómica, sus ojos se salieron de sus órbitas al ver la ola que se estaba alzando. Yo mismo me detuve al ver cómo iba avanzando poco a poco, haciéndose mayor a cada segundo, primero llegando a cubrir los gigantes y después el mismo sol que brillaba en el cielo. Pero si la propia ola ya era de en si amenazante, más intimidante incluso que las bestias que poblaban el puerto, todo aquello que estaba levantando era mucho más aterrador. Si el mareaje anterior era capaz de arrastrar pequeñas embarcaciones, esta estaba levantando los grandes navíos que habían sido abandonados en el mar y los Reyes del Mar que ni siquiera aun habían llegado a la costa… Mi plan debía esperar. Si me quedaba allí, encontraría una muerte segura.

Me enfundé la espada mientras me alejaba del puerto, adentrándome en la ciudad. Las primeras construcciones de la zona habían sido dañadas por el oleaje anterior o por los Reyes del Mar, y cuando la ola cayera, serían arrasadas con tal fuerza que se convertirían en islotes flotando en el agua. Debía alejarme de esas edificaciones, por lo que salté el primer espacio entre las casas cuando la ola se adentraba en el puerto. El segundo cuando ésta empezaba a romper en la costa, arrasando todo lo que encontraba en su camino. En el tercero me dejé caer en el callejón entre los edificios, abrazando mi espada en su funda con una mano mientras con la otra me agarraba el sombrero. El estrépito era ensordecedor. Cuando puse mi espalda contra la pared, mis pies estaban mojándose por el agua. Cuando llegó la ola, por los laterales del callejón, por encima de la casa en la que me estaba apoyando, me zarandeó con una fuerza feroz. Me arrastró haciéndome chocar contra las paredes del callejón, pedazos de barco y de piedra que flotaban en el agua me impactaron, haciéndome hematomas y cortes en la espalda y los brazos y piernas… Pero yo no solté ni la espada ni el sombrero.

Cuando hubo pasado, y el agua me "depositó" de nuevo en las calles de Loguetown mientras se iba retirando, me puse en pie sin saber bien donde había acabado, tosiendo agua y dolorido por los golpes que me había llevado. Cuando mis ojos pudieron ver la escena que me rodeaba, fue sencillamente estremecedor.
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Re: El resguardo del puerto [presente]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 13, 2017 9:12 am

Al ver su rostro una escalofrio recorrio todo mi cuerpo, e instantes despues los grilletes.

Las fuerzas comenzaron a abandonar mi cuerpo, y sin darme cuenta sus labios estaban casi sobre mi.

Por el rabillo del ojo, vi la gran ola accercandose.

-Mierda viene una ola, estate quieta, si no me sueltas nos aplastara  todo el agua que viene.

La mujer me miro a mi, y miro la ola.

Si tengo suficiente fuerza y hago una red lo suficientemente fuerte, podre atrapar todos los materiales que traigan las olas, de modo que la gente no morira aplastada por todos esos barcos, mas las piezas sueltas del muelle. VAMOS
RAPIDO.


La chica me observaba, y se giraba a la ola, sus hombres seguian disparando a las bestias, por que sus ordenes no habian cambiado.

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