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[Fic] Halibel aprende #1

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[Fic] Halibel aprende #1

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 30, 2017 2:49 pm

Tras aquel incidente que al final sólo acabó en un susto, Halibel se había apuntado a clases de artes marciales para ser capaz de defenderse. El Gyojin Karate era el estilo de combate más tradicional y efectivo que existía en la isla desde hacía ya mucho tiempo, al fin y al cabo fue un arte marcial inventado por los propios hombres-pez haciendo uso de su fuerza y su conocimiento sobre el agua, la velocidad que ellos podían adquirir en ella y las corrientes marinas. Las primeras semanas habían sido para sentar las bases del karate en ella, para que asimilara todo lo que conllevaba obtener el poder del arte marcial, cómo debía emplearse, cómo entrenarlo y los movimientos más básicos que debían realizarse siempre. En karate, siempre que se lanzaba un puño hacia adelante, el otro debía tomar la posición básica al lado del costado y con la palma hacia arriba. Ese es un buen ejemplo de movimiento básico.

Su sensei era un gyojin pulpo de edad avanzada y que se había retirado de las tropas reales para enseñar a las nuevas generaciones, como ella, a usar el arte de combate tradicional de los gyojin. Aunque su fuerte no fuera la paciencia, era amable y un buen profesor. Siempre enseñaba algo las veces que fueran necesarias para que calaran en la cabeza de los alumnos, pero acababa gritando a quien no era capaz de imitarlo tras varios intentos fallidos. En ese aspecto, Halibel destacaba por no tener un talento nato para el combate. Si bien la fuerza era la que se esperaba de un gyojin tiburón de su edad, su técnica no estaba pulida y los movimientos se desviaban o temblaban cuando debían ser rígidos como el acero. Su problema empezó con el primer movimiento ofensivo del gyojin karate, el hyaku mai gawara seiken. Tras varios gritos de parte del sensei, éste pudo observar que incluso fuera del dojo, practicaba el golpe y se esforzaba por mejorar. Un día éste le dijo que le daría más tiempo de clase que a los demás, sólo si prometía esforzarse y no quejarse de lo duro que podía ser.

Tras una semana entera quedándose en lecciones extra en el dojo, volviendo siempre a casa con el cuerpo dolorido del esfuerzo y los golpes de demostración que recibía de parte del maestro, llegó el momento de ponerlo en práctica delante de todos. El sensei le había dado el visto bueno, así que en teoría no tenía nada de lo qué preocuparse. Aun así, estaba nerviosa, si fallaba quedaría en ridículo frente a todos por haber dicho que podía hacerlo y luego demostrar que no. Recordó las veces que fue golpeada con ese puñetazo, cómo el puño del maestro, normalmente blando ya que carecía de huesos, se sentía como un objeto completamente sólido que la golpeaba con fuerza como para lanzarla hacia atrás. Era como ir caminando y topar con una pared, algo que sabías que no se movería del sitio por mucha fuerza que hicieras. Se centró en lo firme que estaba aquel puño y cómo no temblaba ni un milímetro. Inhaló profundamente y luego exhaló para terminar de calmarse. Aquello era un paso importante, era el primer movimiento de una larga lista que debía dominar para que su karate resultara eficiente. Movió el puño, tal y como debía hacerlo y en la dirección que debía, poniendo más fuerza en las piernas que en el propio brazo. El sensei lo detuvo con dos de sus manos. Ella tragó saliva y miró para él, esperando su veredicto.

Fueron los segundos más tensos de su vida, se había esforzado más que nadie para poder llegar a ese punto, para realizar ese golpe a la perfección… No podía suspender en ese momento. Por eso, sus ojos brillaron y su cara se iluminó con una sonrisa cuando asintió, dando por aprobado el golpe. Aunque le apetecía celebrarlo con saltos y gritos con sus compañeros, eso no era respetuoso, y desde luego se salía de las normas de comportamiento en un dojo. Por eso se esforzó por mantener la emoción al mínimo e hizo una reverencia ante el sensei, indicando agradecimiento y respeto. Éste le devolvió la reverencia y le permitió ir a sentarse con sus compañeros para así continuar con la lección de ese día. Aprender a hacer bien el hyaku mai gawara seiken era sólo el inicio de todo, ahora debían perfeccionarlo al mismo tiempo que aprendían nuevos movimientos y los empezaban a aplicar a combates individuales entre ellos.

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