Últimos temas
» Boruto ROL [Élite]
Vie Ene 05, 2018 11:42 am por Invitado

» [Crónicas] El Ascenso.
Jue Ene 04, 2018 1:33 pm por Narrador

» Petición de Nivel
Sáb Dic 23, 2017 9:44 pm por Rak

» el milagro de la navidad
Sáb Dic 23, 2017 9:27 pm por Karen

» ¡Costume FIGHT! [Pasado - Shin]
Sáb Dic 23, 2017 10:01 am por Shin Leviathan

» [presente] el despertar de los muertos
Sáb Dic 23, 2017 9:24 am por Shin Leviathan

» [Pasado] ¿de verdad es tan malo?
Vie Dic 22, 2017 9:25 pm por Matthias Lehner

» Objetos de Karen
Vie Dic 22, 2017 9:25 pm por Matthias Lehner

» Registro de Físicos
Vie Dic 22, 2017 9:21 pm por Matthias Lehner

Hermanos

Elite
¿Quién está en línea?
En total hay 2 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 2 Invitados

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 22 el Dom Oct 22, 2017 12:09 pm.
Admin
Web Master - MP - Perfil
Da Boss
Matthias Lehner
Administrador - MP - Perfil
Bloody Monk
Karen Akagi
Administrador - MP - Perfil
Demon King
Kensei Komikado
Administrador - MP - Perfil
The Judge
Créditos.

[Fic] [Pasado] La semilla de la revolución (I)

Ir abajo

[Fic] [Pasado] La semilla de la revolución (I)

Mensaje por Iohn Kajiya el Miér Sep 27, 2017 5:07 am

Mis viajes por el East Blue me llevaban de isla en isla, a veces me quedaba durante unos días, en otros unas horas, y en la siguiente una semana. Buscaba trabajo para subsistir, y si no encontraba nada, quizás robaba algo de comida en alguna tienda que viera que no le iba a importar. Había salido a explorar el mundo, a pulir mi técnica, y lo más importante, a entender mi lugar en este mar antes de adentrarme en el “Cementerio de Piratas”… El Grand Line era sin duda mi objetivo, daba igual lo que quisiera hacer, lo encontraría allí. Pero sabía que aún no era lo suficientemente fuerte para adentrarme en sus aguas. Por lo que el último barco donde había conseguido colarme, de noche y mientras los marineros cargaban provisiones, me llevaba a mi siguiente aventura. Estaba curiosamente esperanzado, pese a que nada parecía indicar que ese lugar fuera a ser nada diferente, mi instinto me decía lo contrario. Notaba ese extraño hormigueo de emoción que solo había sentido una vez antes cuando me planté delante de las puertas del dojo de la isla Shimotsuki, siendo yo un iluso espadachín donde presentí que por primera vez en mi vida estaba emprendiendo el camino que yo mismo había elegido.

El barco se mecía suavemente, en parte por las olas y en parte por los vientos del este que soplaban, los cuales se metían por los recovecos del barco y le arrancaban aullidos y llantos al aire, mientras la madera de estribor se quejaba y crujía. La temperatura había descendido gradualmente en las últimas horas y el frío me hacía tiritar, tapado bajo mi manta en la bodega del barco. Pese a estar cubierto de cajas, ese aire gélido se calaba en los huesos y, a causa de la falta de un fuego, la humedad propia del mar ayudaba a que ese viaje fuera particularmente incómodo. Pese a no saber qué hora del día era, ni siquiera si el sol estaba en lo alto, calculaba que habíamos salido del puerto haría unos dos días. Dos días en los que mis movimientos se habían tenido que limitar a andar por la bodega, la cual estaba prácticamente abarrotada de cajas, lo cual no hacía más que dificultar el poco ejercicio que podía hacer. No podía arriesgarme a que me vieran los demás tripulantes del barco pues ni siquiera sabía bien si eran civiles, marines o piratas, y por lo tanto, no podía ni llegar a suponer qué iban a hacer si descubrían a un polizonte en su nave. En retrospectiva, dejarme invitar a unos tragos por el amable leñador al que había tratado por un corte antes de colarme en un barco al azar del puerto no había sido mi mejor idea.

Discurrieron unas horas donde aproveché para comer unos melocotones de las cajas que bordeaban lo que había sido mi cama las últimos noches y estirar las piernas dando un paseo de ida y vuelta entre las cajas de alimentos y los instrumentos de carpintería. Cuando me volví a estirar, pude notar como el barco aminoraba la marcha. Se oía movimiento en la cubierta superior y la nave entera pareció entrar en frenesí: ruidos de pasos, algunos más rápidos y ágiles y otros más lentos y pesados acompañaban a voces silenciadas y distorsionadas por las puertas y el viento que llegaban a mí como ruidos inteligibles. “Debemos estar llegando a puerto, al fin” pensé. Sabiendo que eso implicaría que pronto los marineros vendrían a la bodega a por las cajas, empecé a recoger mis cosas del suelo y las volví a meter en mi bolsa de viaje. También agarré mi espada y me la até al cinto, entretanto, aproveché para esconderme en un rincón de la estancia, esperando mi oportunidad para salir de allí, preferiblemente sin ser visto.

Los instantes pasaban y los pasos que antes se escuchaban lejanos y escasos, ocultos bajo el murmullo del mar y la voz del viento, se empezaban a escuchar más cercanos y numerosos. Bajaban las diferentes cubiertas y cada vez se acercaban más a la bodega principal, donde yo me escondía. Y así fue, pues unos minutos después de que me hubiera escondido, las puertas de la bodega se abrieron de par en par y un grupo de un par de decenas de marineros empezaron a cargar cajas, mayoritariamente las de carpintería, en sus fornidos hombros. Me sorprendí pues las ropas de esos hombres no las reconocía, pues eran de un color azul oscuro pero de uniforme. “Quizás las de una división de la Marina en particular o unos piratas muy detallistas” pensé, curioso. Todos ellos llevaban gruesos abrigos de lana y piel, que les protegían del frío que hacia afuera y que, ahora que las puertas se habían abierto, llegaba con fuerza hasta la bodega.

Esperé mientras vaciaban la bodega y, en un momento dado, al ver un pequeño salto en la que era una constante cadena de hombres, salí de mi escondrijo y pasé a la sala contigua… En ella colgaban camastros por doquier y bolsas de viaje esparcidas por el espacio. En una de ellas vi el mismo abrigo que llevaban los marineros y lo cogí, guardando mi sombrero y espada dentro de mi propia bolsa, y empecé a andar hasta salir a la superficie. En ella divisé la isla a la que había llegado… solo que no era una isla, sino un puente. El más grande que había visto jamás, tan ancho que albergaba lo que parecía un pueblo en medio. Intenté divisar el principio o el fin del mismo, pero se alargaba de horizonte a horizonte. “¿Dónde leñes estoy?” me preguntaba, cuando me giré para divisar que bandera ondeaba en el barco donde estaba. “Mierda, ahora sí que la he metido hasta el fondo” pensé, al ver WORLD GOVT.

Bandera Gobierno Mundial:

avatar
Iohn Kajiya
Civil
Civil

Mensajes : 115
Fecha de inscripción : 07/09/2017
Edad : 25

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Fic] [Pasado] La semilla de la revolución (I)

Mensaje por Karen el Miér Sep 27, 2017 9:13 am

avatar
Karen
Pirata
Pirata

Mensajes : 114
Fecha de inscripción : 01/09/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.