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[Fic]Un cazador y muchos ladrones

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[Fic]Un cazador y muchos ladrones

Mensaje por Kalhenz el Vie Sep 22, 2017 1:44 am

Había llegado con unos berries de más de la última isla y se sentía orgulloso de su éxito evitando las zonas de problemas por su búsqueda, pero ésta vez no, ésta vez le había tocado el festival de la cosecha en Micqueot, ¿¡cómo se le había pasado la fecha!? Y, cómo era de esperarse, había Marines por todo el puerto, no pudo tan siquiera salir del barco de forma convencional, se vio obligado a esperar una pequeña multitud y gastar unos berries en un impermeable qué le permitiera esconder su camuflado la idea es qué éste me dure más de una isla se maldijo por su descuido con la ropa y se adentró en la isla.

Pasó poco tiempo hasta encontrarse fuera del puerto, pero la euforia y la alegría del festival eran casi contagiosas, se mantuvo en movimiento por los estrechos callejones hasta qué una conversación le llamó la atención. -¿entonces todos lo tienen claro? Ésta noche atacaremos a a esos estirados y tomaremos la fruta- dice una voz gruesa y ronca por el licor, no parecía muy joven y estaba cargada con la avaricia y una euforia qué nada tenía qué ver con la celebración de la isla -Y con eso el jefe ya tendrá una akuma no mi para cada uno de sus capitanes y podremos partir al Grand Line- dice otra voz, ésta es chillona, poco intimidante y daba la impresión de qué su propietario no era muy inteligente -ah, y recuerden no permanecer muy juntos durante el día o el festival- dice la voz gruesa e intimidante una vez más -el capitán dará la señal, entrada la noche realizará un ataque por mar para qué, en la confusión, nos podamos llevar lo qué vinimos a buscar, y algunas cosas más- suelta una carcajada -ahora largo, deben mezclarse entre la gente-. después de qué se separaran aún se quedó allí, inmóvil, inerte. Una akuma no mi, un trofeo qué sería digno del peligro qué representa.

mientras se aseguraba de qué no hubiera nadie qué pudiera sospechar un recuerdo le asaltó la mente, una situación similar de hace años, él era aún un niño qué acababa de recibir su primer arco y no había cazado nada más grande qué alguna de sus extremidades. Unos piratas habían secuestrado a una de las hijas del Alcaide y le habían pedido a su padre qué la rescatara, él accedió y le llevó a el campamento de los piratas. Una vez allí se dirigió hacia el niño y le dijo -Hijo, ¿sabes cual es el animal más peligroso y difícil de cazar?- su mirada seria intimidaba al nervioso joven -¿los reyes marinos?- comentario ante el cual su padre ahogó una carcajada con esfuerzo -Si, hijo, los reyes marinos son poderosas y peligrosas bestias, pero no, no son las más difíciles- toma aire y empieza a hablar con voz solemne -la más peligrosa y poderosa bestia de todas es el ser humano, el ser humano tiene uso de razón, un arma de doble filo qué, bien usada, puede abrumar a cualquier cazador. Mientras un animal normal tiene pelear y correr cómo únicas opciones, el humano tiene muchas más y, a veces, correr no es una de ellas; mientras un animal si la ve negra huye, un humano puede qué no lo haga, es éste incremento de variables lo qué los hace tan peligrosos. Incluso cuando otros animales puedan usar herramientas cómo nosotros, es el uso de razón lo qué los hace especialmente peligrosos y difíciles de cazar, incluso cuando otros animales puedan usar herramientas cómo nosotros.

Y así calló la noche, empezaron los fuegos artificiales y, de repente, todo caos. El pánico de la gente era patente y las explosiones estaban a la orden del día, iniciaron en el puerto y fueron ascendiendo. La respuesta de la Marina fue inmediata, pese a la sorpresa, demostrando la disciplina y fiabilidad de éste ente gubernamental, pero el caos era imparable, la noche hacía de esa batalla un espectáculo hermoso, luces de diversos tamaños indicaban los lugares donde había salido un proyectil y algunas otras indicaban donde había impactado. Mientras tanto, en la hacienda Heavenport, el Alcaide Ashilez miraba con horror el espectáculo en la bahía cuando ve a un nutrido grupo de gente con antorchas aproximándose decide salir escoltado por sus hombres para recibirles. -buenas noches caballeros- dice cortésmente el Alcaide -qué los trae a mi humilde morada ésta hermosa noche, en pleno festival de la cosecha- el ambiente se pone tenso mientras sus hombres se posicionan para proteger al hombre, qué tenía la edad marcada sobre la cara atacada por las canas qué iban tomando terreno en la barba también, de un poco menos de dos metros éste hombre canoso conservaba, aún, algunos de sus músculos de antaño y su presencia había perdido la fuerza de la juventud pero mantenía su postura erguida. -le hacemos ésta visita, Alcaide, porque queremos su viñedo- ríe, un poco mientras mira a su alrededor -si nos encontramos una akuma no mi en el proceso, mejor qué mejor ¿no muchachos?- todos los presentes soltaron una larga y sonora carcajada -así qué, en nombre de los Piratas de Villanueva, yo, el Comodoro de la tercera flota Ojo Blanco Smith le expropiaré hasta el último de sus bienes “Alcaide”- dice en tono burlón un hombre de la misma estatura, una cara atravesada por una sicatriz desde un poco más arriba de la frente hasta la barbilla y atravesando uno de sus ojos, qué estaba completamente blanco, llevaba un sombrero de ala ancha negro y un gabán gris qué le bajaba hasta la rodilla, unas botas altas negras y un pantalón café, sus hombres llevaban, en general, sólo playeras y pantalones cortos. Por otra parte, la escolta del Alcaide Ashilez llevaban impecables esmoquin negro con zapatillas a juego, mientras qué el propio Alcaide un esmoquin blanco con zapatos de tacón blancos -la fiesta es privada, o me puedo unir- dice desde un balcón Kalhenz con su impermeable ondeando al viento, aprovechando la confusión de ambos bandos saltó hacía la plantación mientras apuntaba con su arco a uno de los piratas, encajándole una flecha en el hombro hasta el corazón, la muerte fue instantánea y, al caer, se perdió de la vista de sus enemigos.

Recuerda las palabras de tu padre se repetía una buena caza la hace cualquiera, una caza perfecta requiere planificación y así lo hizo, había dedicado su día a ello, tal y cómo hizo su padre aquella vez, dispuso flechas adicionales en sitios estratégicos de la plantación, las consiguió ayudando a hacer trampas al cazador qué cuidaba qué ningún animal entrara a desayunarse las uvas qué esperaban ser convertidas en vino, obtuvo un total de veinte, más las de su carcaj serían cuarenta flechas qué usaría en total. una vez adentro se quitó el impermeable y adiós a mi propósito de qué mi impermeable sobreviva lo pusó en uno de los arbustos y se retiró de allí, utilizandolo cómo distractor logró varios tiros perfectos, generando muchas bajas en la confusión. Después de muchos disparos en esa dirección, la moral de los hombres había bajado notablemente, ahora eran un manojo de nervios y disparaban incluso al movimiento de las ramas por causa del viento, lo qué le proporcionaba la localización de muchos al tiempo, fue gastando las flechas, una a la vez, y derrivandolos, uno a la vez, hasta qué contó treinta bajas.

Se habían recuperado y ya se le habían acabado los trucos, se coordinaban para cubrir más terreno, y se le acababa el espacio rápidamente, recostado en uno de los arbustos toco algo extraño, una pequeña fruta con figuras raras en forma de corazón viejo loco, ¿y cómo pensabas encontrarla después? decía mientras miraba la akuma no mi bueno, la habilidad qué me des, qué sea buena para poder salir de aquí pensó y se comió de dos mordiscos la pequeña fruta.realmente nunca había pensado en los malos sabores, siempre había intentado ser analítico con respecto a eso, pero, sin lugar a dudas, el sabor de esa fruta, era demasiado, no se le podía sacar nada bueno.

Se calmó, y repasó nuevamente el plan, había utilizado un plan muy similar al de su padre, pero no había funcionado tan bien, no entendía muy bien por qué, entonces oyó un disparo y se tuvo qué correr para poder dispararle al tirador antes de qué diera, todavía más, su posición. se oyeron varios disparos y, entre el caos se creo un pequeño domo, por alguna razón el cambió de lugar mágicamente pero salió volando y atravesó varios vids qué tuvo en su camino terminando, finalmente, en el suelo. desde allí escuchó pasos y sintió vibraciones, de repente todo era más claro y nítido, logró recuperarse y acabar con sus oponentes sin apenas rasguños, durante el proceso hubo otros incidentes con la esfera rara así qué comprendió qué lo hacía el, y terminó aprendiendo cómo no hacerlo antes de acabar con el último.

Un silencio sepulcral inundaba el campo de cultivo, es más, ni del puerto llegaban sonidos de la batalla, se le hizo raro pero, de repente, un crepitar se hacía con su atención, al tiempo qué a su nariz llegaba un olor asfixiante y la temperatura subía ¿humo? ¿¡fuego!? se giró inmediatamente para descubrir una bailarina roja enorme devorando los cultivos,y no era la única, ya había una buena porción del cultivo en llamas, echó a correr por donde podía para alejarse del fuego qué le perseguía cómo si tuviera vida propia, al final salió de la plantación directamente a la hacienda.

ante sus ojos estaba una escena horrible, la cabeza del Alcaide colgaba desde el cabello del puño cerrado del Pirata, habían brazos y piernas regados por las escaleras de acceso, los despojos de la escolta estaban regados por todo el patio y, aproximadamente veinte piratas estaban lanzando antorchas a todo edificio o árbol qué veían, -explicame, ¿cómo doce hombres reducen una tripulación de cien hombres a sólo veinte?- dice soltando la cabeza del Alcaide -su valor es innegable, el anciano peleó con todo y sus guardaespaldas dieron la talla, pero tu- hace una pausa mientras se intenta tranquilizar -eres un niño- empieza a temblar -¿cómo?- vuelve a decir, pero ésta vez se ríe -tu talento es innegable pequeño, pero lo qué hiciste es imperdonable- su voz se torna suave, gélida -por eso ésta noche te verá morir-.

sólo bastó un pestañeo y el hombre, qué hace un momento estaba a poco menos de quince metros, ahora estaba a medio metro dispuesto a mandar una patada, los reflejos le dieron para recibirla con los brazos y no con el abdomen lo qué le salvó la vida, voló al menos cinco metros en el aire y calló al piso para avanzar otro metro, sus brazos le dolían a más no poder, su cuerpo estaba débil, el golpe lo sintió todo el cuerpo.

De repente disparos, voces inteligibles, el dolor no dejaba entender los gritos, alguien se acercó a el -salvado por la campana niño, pero te aseguro qué si te vuelvo a ver, no la cuentas- dice mientras una fuerte brisa le empezaba a embestir y a amenazar con arrebatarle el arco, qué sus dedos, obstinadamente, no querían soltar, tarde entendió qué era qué lo habían arrojado, pues se lo contó el impacto contra un árbol qué lo recibió, perdiendo así el conocimiento.

probablemente consideraron qué era un arbusto, o ni siquiera lo notaron cómo eso, el caso es qué despertó sólo en los límites del cultivo quemado, todavía le dolía todo pero tenía hambre, se dirigió donde el cazador a preguntarle si lo podía hospedar un tiempo y le hizo preguntas sobre lo qué había pasado, descubrió qué durmió dos días. incluso con eso todavía le tomó otros dos días encontrar una ruta segura para salir de allí
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Re: [Fic]Un cazador y muchos ladrones

Mensaje por Karen el Mar Sep 26, 2017 9:30 pm

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