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[Fic] [Pasado] Un juramento

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[Fic] [Pasado] Un juramento

Mensaje por Iohn Kajiya el Miér Sep 20, 2017 11:49 am

Siempre evitaba acercarme a la plataforma de ejecución. No sabía por qué razón, pero esa zona de la ciudad parecía emanar una energía extraña, como si las últimas palabras de Gol D. Roger se hubieran marcado en la piedra colindante, como si ese discurso de rebelión, libertad y orgullo aún se susurrara por los callejones y resonara en los corazones de la gente que andaba por esa plaza. Sin embargo, para mí, ese último discurso no resultaba una inspiración o merecedor de los elogios de la gente, teniendo en cuenta lo que había causado: la Gran Era de la Piratería lo llamaban, pero no era nada remotamente tan romántico, sino una guerra global entre los piratas y los marines, ambos intentando imponer por medio de la fuerza, sin importarles los daños colaterales, unos ideales extremos que se habían ido corrompiendo a lo largo de los años. Por eso la evitaba. Me resultaba altamente extraño, casi como si traicionara a mi madre al andar al lado de ese monumento que tanto unos como otros alababan como un símbolo de sus creencias. Unos afirmaban que era una muestra del coraje de los piratas, como Roger sonrió a su propia muerte, como, en vez de despedirse o llorar, eligió envalentonar a los hombres y mujeres del mundo a lanzarse a la mar. Por otra parte, el Gobierno lo veía como la muestra definitiva que nadie podía enfrentarse a su control, que ni siquiera el Rey de los Piratas, aquél capaz de conquistar el océano más grande y peligroso del mundo, había sido capturado y ejecutado.

Pero el azar había querido que ese día me adentrara en la plaza. Como era normal en los pocos días que conseguía adentrarme en la ciudad, mis pensamientos bailaban de un tema a otro mientras mis pies deambulaban animadamente por las bulliciosas calles de Loguetown. Era un día precioso, estival, pero con una temperatura agradable gracias a una suave brisa que mecía los elegantes vestidos de las jóvenes que andaban comprando, lo que no ayudaba con mis problemas de concentración. Ahora, pensando en ese día en particular, recuerdo como las calles estaban más ajetreadas de lo habitual, con una cantidad de marines que me habría sobresaltado si hubiera estado prestando mayor atención. Pero la poca que tenía estaba centrada en encontrar a la persona que me había dado esa nota misteriosa.

Había amanecido en medio de la playa, después de una noche de borrachera con los maestros de la academia como celebración del solsticio de verano. A mi lado se encontraba mi fiel espada, medio hundida en la arena blanca dando un aspecto algo tétrico, como si guardara la tumba de un guerrero. Claramente una broma de mis compañeros, quienes ya se habían ido, dejándome solo en ese idílico paisaje, casi a merced de las olas que rompían suavemente a pocos metros de mis pies. Al levantarme, pero, una nota cayó de uno de los pliegues de la parte superior de mi yukata. Tardé unos segundos en reaccionar, pues mis ojos dudaban de si realmente había visto caer esa nota o si solo era un fragmento de un sueño que arrastraba de la noche, pero mientras me frotaba los ojos y me despedazaba del onírico manto con el que me había despertado, me fijé de nuevo. Era un trozo de papel bordado con un detalle floral increíblemente cuidado, sin duda mejor de los que se podía encontrar en la isla, y junto a la destreza y cuidado con la que estaba escrita era intrigante, como menos. Su mensaje, críptico, era la guinda del pastel: “Reúnete conmigo al pie de la plataforma de ejecución al mediodía. Necesito ayuda.” ¿Como se suponía que había llegado hasta allí? ¿Quién podía ser?

Así que, pese a mis reticencias habituales, crucé el angosto pedazo de mar que separaba ambas islas y me adentré en la ciudad hasta la plaza. Solo entrar en la misma, la realidad consiguió reclamar mi atención perdida. La hija del maestro Kurui, Mika, estaba de pie al lado de la plataforma de ejecución, andando nerviosamente de un lado para otro, mientras se fregaba las manos sin parar. Sus hombros estaban tensos y su cabello color oro, siempre tan brillante que parecía reflejar el mismo Sol, lucía apagado y sin vida. Aquello que me sorprendió más, pero, fueron sus ojos, los cuales reflejaban una profunda impotencia. Se podía ver rabia, desesperación y orgullo herido en ellos, tan claramente como que podía ver que cuando se soltaba las manos, cerraba el puño con tal fuerza que éste se blanquecía.

Me acerqué a ella a paso acelerado, temeroso de lo que pudiera pasar, hasta que la alcancé. Al tocarle el hombro, llamando su atención, se sobresaltó dando un paso alejándose de mí, con la cara desfigurada por el terror durante un instante, hasta que me reconoció.

- ¡Has venido! - dijo, aliviada. - No sabía a quién avisar… mi padre siempre dice que tú has sido su mejor alumno y… y… y él no puede saber nada…
- Tranquila, dime qué ocurre.
- Hace casi un año, la academia de mi padre estaba a punto de cerrar… no había alumnos, ¿te acuerdas? – le respondí asintiendo con la cabeza. – Así que me puse en contacto con unas personas para que nos prestaran el dinero para que mi padre no tuviera que venderla… pero ahora me han pedido que les devuelva su dinero y no lo tengo…
- De acuerdo, tranquila. – le dije mientras la abrazaba. – No pasa nada, seguro que todo se arregla. Hay que pensar un plan y…
- ¡No hay tiempo! – gritó, apartándome. – Debo pagarles hoy o matarán a mi padre.

Al decir eso rompió a llorar, y sus piernas flaquearon. Tuve que agacharme rápidamente para evitar que se desplomara entre lágrimas. “No te preocupes, te ayudaré” le susurré al oído, al momento que escuché como alguien bramaba a mis espaldas: “¡¿Y MI DINERO?!”. Me giré, con la mano en la empuñadura, donde vi un grupo de piratas riéndose. La gente de la plaza empezó a correr mientras gritaba de miedo, lo que pareció divertirles aún más. La última vez que había tenido a piratas tan cerca fue cuando murió mi madre, y entonces no había sido capaz de hacer nada. Llevaba años entrenando para que nadie volviera a hacer llorar a una persona que quería. Mi padre llevaba recordando ese día, revivendolo casi una década, y todo por culpa de gente como ellos. Mientras la gente huía de la plaza, los piratas aprovecharon parar saquear, robar a cuantos corrían, como si de un juego se tratara. Y enloquecí.

Desenvainé la espada y me lancé a por el primero que vi. No era consciente de lo que pasaba, como si una corriente hubiera tomado control de mi cuerpo y yo solo fuera un barco dejándose llevar por las olas. Después de cortar a ese pirata, apareció otro y otro. Mi espada silbaba por el aire, danzando hasta que uno de ellos me detuvo. Frenó mi espada con una facilidad impactante. Volví a intentar un golpe y lo desvió sin problemas. Siguió jugando conmigo hasta que caí agotado, sin fuerzas ni aire, riéndose mientras sus compañeros pegaban sin piedad a Mika, quién gritaba sin cesar.
Un disparo me sacó del trance en el que me encontraba. Los marines habían rodeado la plaza y se disponían a detener a los piratas. “De nuevo… he fracasado… ¡tanto entrenamiento para nada!” me repetía sin parar. Los marines habían ignorado la situación hasta tener controlados a todos los miembros de la tripulación, y, de nuevo, la gente de a pie lo había pagado. Y yo había sido incapaz de hacer nada, como tantos años antes.

Fue entonces cuando lo decidí: debía abandonar la isla. Mi espada no sería más poderosa hasta que no abandonara mi hogar. Debía hacerme más fuerte, mucho más. No iba a pasar una tercera vez. Lo juraba por la sangre derramada de mi madre y las lágrimas de mi padre. Lo juraba en ese lugar maldito, bajo esa plataforma donde las palabras parecían tener más fuerza y más verdad. Lo juré mientras agarraba mi espada del suelo y me levantaba.
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Re: [Fic] [Pasado] Un juramento

Mensaje por Matthias Lehner el Miér Sep 20, 2017 3:31 pm


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