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[FIC] Del Sur al Norte voy, cantando estoy~

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[FIC] Del Sur al Norte voy, cantando estoy~

Mensaje por Matthias Lehner el Vie Sep 15, 2017 9:04 pm

“De nuevo pasa que me es más fácil disparar con la verga que con la "tartamuda", y que el vacío que me deja acabar entre las cálidas y estériles piernas de una actriz frustrada que labora de prostituta me resulta gigantesco en comparación a la sensación de pegarle un tiro a alguien. Es gracioso ¿no? Por eso los hombres no platican con las rameras después de hacerlo... Sería realmente doloroso que alguien "inferior" te diga cuán malo eres en algo que hasta un maldito perro puede hacer.

Vine buscando a la puta de senos falsos y ojos azules, esa que llaman Sandy y cuyo profesionalismo le impide mencionar palabra alguna luego del acto, ni aún de elogios, ni de burla. Ella sabe de hombres, creo yo, porque no he tenido que amenazarla de partirle la boca con la culata ni la primera vez que nos acostamos, hace ya un año, más o menos por esta fecha. Y aunque su rostro está cargado por el cinismo y el vicio, todavía conserva entre maquillaje, falta de sueño y moretones, alguna pizca minúscula de su antigua belleza virginal, de esa que hace creer a los pendejos que su mujer es fiel y obediente. Por eso la busco, creo, aunque no estoy del todo seguro.

Quizá sólo se parece a alguien que conocí y nunca me cogí. Eso puede, y lo certifico como que me llamo Gustav, traumar a un hombre de por vida. Cuando ves un regordete y jugoso culo en falda, caminando por el borde de la carretera a las 11 de la noche, usualmente basta con tocar la bocina un par de veces y ofrecer un par de verdes para que aquella diosa de voluptuosidad se monte en el coche o te mande a la mierda con improperios dignos de una trabajadora sexual. Pero cuando ves una mujer hermosa, de esas que no usan minifaldas y aún así puedes visualizarla desnuda gracias a su silueta casi obscena, pasa casi lo mismo, pues el deseo es igual que en cualquier otro caso. ¿Pero habrá forma de que se suba a tu coche con la vieja técnica de los billetes? No, los hombres no somos tan pendejos como solemos demostrar en nuestra toma de decisiones habitual… Así como podemos imaginar gimiendo y meciendo las tetas a la chica del cabello recogido, el chal y los libros, podemos, de igual manera, imaginar las mil y un formas en que nos va a mandar al carajo.”


¡Diablos! Este sujeto sí que sabe escribir…  —Exclamó el pelirrojo de reluciente sonrisa mientras remaba en aquella barca improvisada que había construido hace horas en la tan lejana isla de Torino. No había pasado ni un día desde que se había topado con el agradable gigante Hiro, le había disparad al ojo, prendido fuego a la isla y huido al mar como todo un cobarde, pero le parecía que aquella maravillosa aventura se veía ya lejana, más aún porque acababa de terminar su canción más nueva relatando su valiente y bravía aventura contra el colosal gigante. Un poco de exageración aquí, algo de simbolismo allá y una pizca de mega hipérbola para sazonar un éxito de temporada que le abriría las mejores puertas y las mejores piernas también, si sabía cómo promocionarse, cosa en la que era un experto. Ahora, se relajaba leyendo una novela erótica que había comprado en una isla antes de perderse en Torino, y es que aunque no fuera un hombre que se deleitara con fetiches o morbos extraños, le encantaba ver la literatura que más se vendía, eso le ayudaba, en cierto modo, a saber el gusto del público moderno y aplicarlo a sus canciones.

Guardó el libro en su mochila y sacó un cigarrillo que encendió sin prisa ni afanes, al que le dio una larga calada pues le quedaban pocos y hacía ya más de tres horas que no fumaba, al menos, debía durarle lo suficiente para matar las ansias por otras cuantas horas. Era curioso, pues, aunque Matthias no sabía navegar propiamente, conocía cosas de memoria como la posición de las estrellas o las corrientes, y aunque no sabía precisamente como se leían de manera profesional, le bastaba su memoria prodigiosa para recordar exactamente cada punto, cada recodo y cada minuto de viaje.

Eran al fin y al cabo las mismas olas con su espuma cantarina, y las mismas rocas que de vez en cuando oscilaban dentro y fuera del agua sus picos conforme la marea subía y bajaba, y eran las mismas aves en la lejanía que anunciaba el cambio de marea y el llegar a uno de esos islotes que usaban algunos comerciantes como punto de abastecimiento pero que, carentes de real población o asentamientos, no calificaban como islas. Todo era igual, hasta esa rara cosa con forma de berenjena enorme que flotaba en el agua… ¿Cierto? — ¡AAAAAAAAH! —¡AL DEMONIO! Matt había leído un par de libros sobre Akuma no Mi y sabía de memoria como identificarlas, y esa, esa de allí era una de las místicas frutas que otorgaban rarísimos poderes. Remó con más fuerza, motivado por una fuerza que solo podía adjudicar a la mística gravedad en la que creía, y cuando la hubo alcanzado entre sus manos, pudo sentir que aquella fruta extraña estaba bastante caliente.

¿La mordería? Sí, pero no ahora. No en medio de tanto mar… ¡No era tan estúpido! Por lo que guardándola en su mochila, continuó su viaje, remando, tarareando, fumando.


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Re: [FIC] Del Sur al Norte voy, cantando estoy~

Mensaje por Matthias Lehner el Sáb Sep 16, 2017 7:56 pm

¿Sería apropiado para el músico devorar la fruta que reposaba tibia en su mochila guardando misteriosos poderes? Sabía, al menos de momento, que no era prudente comerla si no se estaba en tierra firme, y aunque el islote se veía ya en la lejanía, con sus barcos mercantes atracados y el humo de las fogatas y la comida a la venta, no debería apresurarte hasta haber alcanzado la solidez de una buena porción de suelo, una comida caliente y un buen trago de ron para aliviar el dolor de cabeza que comenzaba a producirle el excesivo baño de sol que estaba llevando desde los días en que había salido de Torino. Su sonrisa se mantenía como siempre, pues parecía que bajo ninguna circunstancia dejaba de sonreír, pero se hallaba muy levemente curvada, es decir, que no tenía ganas realmente de reír, pues, aunque estaba más que contento de hallar el islote que buscaba, el hambre y el sueño le ganaban en esa oportunidad el espacio que usualmente ocupaba en su mente el éxito y el absoluto logro de victoria.

Remó con tranquilidad y destreza nata de alguien acostumbrado a viajar quizá con demasiada frecuencia, y mientras los remos se sumergían en las oscuras aguas y volvían a surgir fuera de estas, el navío, si es que se le podía llamar así, avanzaba; Y Matt, como muy poco le costaba dejar volar su imaginación, comenzaba a especular sobre el tipo de poder que obtendría al comerla, pues estaba mucho más que determinado a engullirla en la primera oportunidad que tuviera, al menos, en una zona relativamente segura.  ¿Acaso le haría crecer unas fantásticas alas de águila? Podría dar conciertos desde las alturas sin necesitar de cuerdas o artilugios varios. ¡Tal vez sería posible! ¿Quizá la capacidad de crear pólvora con las manos o moldear el metal con la mente? Si existían ese tipo de poderes, le facilitaría increíblemente la compra de balas y demás municiones, por lo que podría ahorrar un poco más de lo que sacaba entre conciertos y lo que gastaba entre viajes y comida.  ¡¿Y QUE TAL SI PODRÍA PRODUCIR COMIDA!? Se haría irremediable, increíble, irresistible y satisfactoriamente millonario, sin mayor preocupación  que lo que comería al día siguiente… Oh, espera… ¡Ni eso tendría que preocuparle! ¡Ja! Era increíble lo alto que podía volar la atiborrada mente del pelirrojo cuando vislumbraba la infinidad de opciones que parecían abrirse en su camino cuando de una akuma no mi se trataba. Ni siquiera había pensado en las posibles malas opciones para cuando su tronco bote hubo de tocar tierra.

Se bajó como si nada de aquél pedazo de madera ene l que se hallaba metido y caminó un par de pasos por la arena antes que el encargado de los espacios de atraco le recriminara por su peaje, cosa en la que el pelirrojo, para aclararlo, no estaba de acuerdo en lo más mínimo. Una discusión larga, tediosa y llena de argumentos muy válidos, pues si bien aquél tronco no calificaba como barco, ocupaba un espacio, pero era un espacio mínimo. Había buenas razones para cobrarle el peaje como las había para rehusarse a pagar absolutamente nada, pero, tal era la galantería y la cierta fama de Matthias que, con un autógrafo y unos cuantos berries, pudo salir del problema sin necesidad de cargar a cuestas aquél madero o volver a usarlo para darle la vuelta al islote y buscar otro puerto. Si es que en realidad se le podía llamar puerto a ese lugar donde encallaban los navíos.

Para mala suerte del pelirrojo, si es que le se podía llamar mala suerte, aquél día no había piratas ni contrabandistas en aquél islote a medio camino, y aunque el lado positivo de esta rara circunstancia era que bajaba el índice de peligrosidad con creces, bajaba también paralelamente, el índice de posibles espectadores para su concierto improvisado.  Y no es que su música no fuera lo suficientemente buena para mercaderes y comerciantes honrados, sino que, sus atavíos, por decirlo de alguna manera, eran demasiado llamativos para la gente común que prefería, en la mayoría de las ocasiones, evadir un contacto directo con el estrafalario músico.  Gran cosa, él no necesitaba gente así.

Avanzó hasta las grandes carpas con sus muchas paredes de tablas que dividían en muchos cuartos las tiendas enormes de campamento que, usualmente, duraban allí dos o tres días, para hospedaje, fiestas y demás servicios. Alquilar alguna le fue relativamente barato pero poco le duró el gusto pues, de reojo y con mucho disimulo, pudo notar a un viejo conocido, un truhán que le acusaba, injustamente, de robar su fama. ¡Vamos! Matt había copiado su letra, si, pero esa canción llevaba un año de creada y nadie la conocía, pero, con el nuevo ritmo del pelirrojo, en 3 días ya era la más sonada del West Blue.  ¿Era su culpa ser tan malditamente genial? ¡Por supuesto que sí! Pero igual le daba, pues encendiendo un cigarrillo tomó asiento muy disimuladamente en la mesa del fondo de aquella sala.

Qué lástima que un hombre de tres metros no pueda pasar disimulado. Y mientras el filo de una navaja se metía un poco en su carne, la voz del enemigo jurado de Matthias Lehner se hacía evidente. –Aquí está el ladrón más famoso… -Dijo casi entre dientes.



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Re: [FIC] Del Sur al Norte voy, cantando estoy~

Mensaje por Matthias Lehner el Lun Sep 18, 2017 2:48 pm

Dicen que cuando vas a morir, la vida que has llevado pasa frente a tus ojos, especialmente esos momentos buenos y memorables que habías olvidado en algún momento de tu camino y que, de pronto, aparecían para recordarte lo grandiosa que era la vida. Por eso todos, o la gran mayoría, lloraba y trataba de mantenerse con vida cuando le llegaba la hora de su último aliento, y aquellos, que de pie, sin remordimientos ni pesares, aceptaban de buena gana la muerte, eran los que usualmente habían esperado morir hace mucho  o no tenían ningún buen momento para aferrarse. En el caso particular de Matthias Lehner, el popular músico de melena ensangrentada, no era particularmente ninguno de ambos casos, pues, aunque había algo en la muerte que le atraía y que a veces le hacía querer fallecer, los recuerdos y su misión en la vida terrenal le eran lo suficientemente buenos como para no dejarse matar si podía evitarlo de cualquier manera posible. No lloraba por la vida, no se rebajaría a ser tan patético para aferrarse a simples recuerdos que vivían, como espectros, únicamente en su mente lúcida, pero de la misma manera, se negaba también a la resignación típica de los hombres valientes, aún, cuando no hubiera alguna solución a la vista.

En aquellos momentos, cuando el punzante dolor se hizo evidente y la voz de su agresor se colaba en sus oídos como una canción funesta que no quería escuchar esa tarde, el tren del pensamiento del alto caballero simplemente se mantuvo a la misma velocidad y marcha, pues, como le era usual, había pensado ya en la posibilidad de ser atacado sin verlo venir, pero conociendo a aquella sabandija como la conocía, sabría que, al menos por los momentos, no querría darle una muerte rápida y con poco dolor, sino que preferiría, como era de esperar de los tipos de su calaña, que Matt rogara un poco, moqueara y llorara, antes de morir de la manera más lenta y tortuosa. ¡Ja! Eso jamás sucedería, pero como el pelirrojo era tan astuto como una rata y con más supervivencia que una cucaracha, había decidido que el plan más viable de todas las opciones presentadas era el de seguirle la cuerda por un rato, jugar con él, su confianza en la posición de aventajado que tenía ahora y, cuando menos se lo esperara, balearle el cráneo sin contemplaciones. Por los momentos, con la navaja a escasos centímetros de matarlo, debía mantenerse calmado.  -¡AGUARDA UN MOMENTO! –Gritó aterrado… Si, quizá no era lo que en la definición popular sería estar “calmado”, pero debía dar una buena actuación. Este tipo de cretinos, si te ven muy confiados, te rompen los huevos.

La mueca maliciosa del agresor se estiró aún más como si le extasiara el que Matt utilizara un tono de voz tan lamentable, algo que definía bastante bien la estupidez del bribón, que, aún siendo músico él mismo y sabiendo la gran capacidad de Matt para transmitir con su voz emociones y sensaciones, le creyó de verdad aterrado. Era su momento de gloria, la perfecta venganza de quien, según su pobre raciocinio, le había robado la fama y su más hermosa canción, y por ello, cegado de alegría pueril, dejó que el pelirrojo hablara, alejando un par de centímetros el filoso cuchillo del grueso cuello del monje.  –Espera por favor…  Te he estado buscando. ¡Hay mucho dinero de por medio! Si me matas no habrá ganancia para ninguno de los dos, te lo aseguro. –Matthias respiraba agitado y en sus ojos se podía leer un  miedo que cualquiera habría creído real, pero que simplemente era producto de una actuación maravillosa merecedora de infinidad de premios.  Por otro lado, la reacción del maleante se condensó en la elevación paulatina de su ceja derecha, terminando con una mueca que solo podía transmitir interés, impotencia, odio y una clara indecisión respecto a si oiría o no lo que el monje tenía por decirle. Matt era engañoso, eso era del saber público y ya casi un hecho verídico en la consciencia popular, pero también era muy afortunado, y como podía estar inventando esa excusa, podía también, estar hablando con la verdad sobre uno de los tantos afortunados sucesos que le ocurrían.  

Retiró el cuchillo de la piel del muchacho y un caliente y rojo líquido comenzó a  brotar lentamente de la herida. ¿¡Era lava!? No, solo sangre.

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Re: [FIC] Del Sur al Norte voy, cantando estoy~

Mensaje por Matthias Lehner el Mar Sep 26, 2017 5:06 pm

Ganar tiempo, esa maravillosa habilidad que los bravucones y tontos despreciaban con tanta vehemencia pero que eran incapaces de emular ni aunque su vida dependiera en gran medida de ello, como solía serlo más veces de lo  que les gustaría admitir o aceptar. Pero Matt no era un bravucón ni un estúpido, por lo que sabía bien que mentir y redundar hasta el cansancio podía darle el tiempo suficiente para salir airoso de casi cualquier situación sin siquiera un rasguño sobre su delicada piel. Aún más en ese momento donde su vida estaba en un gran riesgo y solo la mentira había logrado apartar la navaja de su cuello ya lastimado por su reluciente filo, era un riesgo seguir jugando con este tipejo, pero más lo era no hacer nada por defenderse.

Por los momentos había logrado dar en el clavo, y el interés del maleante musical por su supuesta oferta millonaria parecía superar (muy por poco, cabe destacar) las ansias de sangre, venganza y muerte que dominaban el carácter de este desafortunado personaje, relegado por sus propias habilidades a ser el músico de fondo de uno de los tantos conciertos donde Matthias era realmente la estrella. Ahora se encontraba allí, con la mirada inyectada en sangre, una ceja alzada y los labios apretados, como aguantándose las ganas de proferir las millones de amenazas que había practicado para cuando se encontrara con el pelirrojo, mismas que ahora reposaban pestilentes en su garganta, ahorcadas por el interés que la mentira del monje había despertado. -¿Y bien?- Dijo con un palpable esfuerzo mientras su voz cargada de odio trataba de calmarse lo suficiente para expresar palabras en vez de los gruñidos bestiales que quería arrojar sobre su víctima. Matthias no lo recordaba tan amenazante, pues aunque le sabía alguien peligroso sólo con ver sus ojos inquietos y su pasión por la bebida que le “calmaba el pulso para tocar” no creía que fuera capaz de directamente ponerle el cuchillo en la garganta a alguien. El mismo pelirrojo no era capaz, él prefería una bala.

Matthias no fue capaz de responder inmediatamente y el enemigo casi se deja llevar por un arrebato de ira que le puso la cara de un rojo alarmante, pero el monje no se inmutó, sino que siguió pareciendo asustado y mirando a ambos lados actuó como si guardara un secreto demasiado importante. –Vamos viejo, si te digo el asunto aquí mismo tendrás cientos de músicos igual de capaces queriendo apoderarse de tu puesto… - Su tono de voz expresaba gran nerviosismo, mayor aún al que mostraba cuando tenía la cuchilla encajándose en su carne, por lo que esto terminó de convencer al agresor de que, en realidad, no era una buena el estar hablando de un caso tan importante como ese, en un sitio tan poblado de gente. Pues, aunque aquél islote estuviera deshabitado la mayoría de las veces, ahora mismo las carpas, los comerciantes y los habitantes de islas cercanas se reunían para comerciar, ver el espectáculo y pasar un rato ameno, entre lo que cabía. Había incluso ya una mujer que ascendía al escenario pobremente construido y la música le daba los inicios para su maravilloso canto, tana agudo, tan profesional, tan hermoso que distraía a casi todos con su melancólica tonada, exceptuando, por supuesto al par de músicos que entre las sombras se mantenían expectantes el uno del otro, esperando el mínimo movimiento del contrario para atacar.

-¿Vas a decirme donde podemos ir para hablar del susodicho negocio o tendré que sacarte la respuesta de la garganta? –Amenazó un poco cabreado el ebrio músico tras la pausa prolongada del pelirrojo, quien, sin dejar de temblar, fingiendo estar asustado, negaba fuertemente con la cabeza mientras abrazaba su cabeza con las manos, una de estas acariciaba ya el hilo transparente del que colgaba su confiable “Mr. Ando”. -¡Allá, iremos a ese rincón y te contaré todo! Pero no me lastimes, por favor. –Matt rogó y sus ojos se nublaron por las lágrimas, y su enemigo, satisfecho, sonrió ladinamente antes de comenzar a caminar en dirección a la esquina.

¡Qué lástima que le diera la espalda a una víbora roja como lo era el alto vagabundo! Pues apenas perdiera a Matt de vista, este tiró del cable tras su cabello y tuvo en sus manos su poderosa pistola, misma que detonó en seis ocasiones contra el cuerpo del chantajista hasta verlo en el piso, temblando en medio de un charco de sangre.

Hubo gritos, hubo revuelo… Pero entre todo el escándalo, tan solo se podía escuchar el canto de Matt que se alejaba tranquilamente. -Thank you, Mr Ando, I Love You~~


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Re: [FIC] Del Sur al Norte voy, cantando estoy~

Mensaje por Matthias Lehner el Mar Sep 26, 2017 8:51 pm


¿Correr? ¿Que no era acaso una opción destinada solamente a los más bochornosos, vergonzosos, afrentosos, humillantes, escandalosos, ignominiosos, nefastos, abominables, aborrecibles, detestables, execrables, infames , repugnantes, y bajos cobardes? ¡En efecto! ¡Si que era una opción para cobardes! Y precisamente por eso, Matthias Lehner, de 3 metros de altura, cuerpo musculoso, una guitarra ametralladora y una akuma no mi de increíble pero insospechado poder oculta en su mochila, se dedicaba a dar las zancadas mas largas que su cuerpo le permitía. ¿Porqué huía semejante hombre? ¿Era quizá porque no creía que pudiera ganar contra aquella turbulenta aglomeración de gente que lo seguía? No, no eran tantos y él podría seguramente matar a la mayoría antes que el tocaran siquiera un mechón de sus cabellos de sangre. ¿Quizá estaba a punto de perder el Umi Resha que lo llevaría a casa con su familia? Bueno, además del hecho de que el Umi Resha no pasaba por esos mares y que su familia estaba en mayor o menor medida extinta, no era un fanático de viajar en tren, por lo que aquella opción tampoco resultaba creíble. ¿Entonces pues, porqué huía Matt? La respuesta era obvia y en efecto se trataba del simple hecho que Matthias jamás había ocultado... él era un bochornoso, vergonzoso, afrentoso, humillante, escandaloso, ignominioso, nefasto, abominable, aborrecible, detestable, execrable, infame, repugnante, y bajo cobarde.

La multitud extraordinaria que le perseguía distaba mucho de ser un grupo de amantes de la justicia o personas de alta moral que despreciaban a los asesinos como el pelirrojo, pero, entre la amalgama de corredores, se podría asegurar que al menos habrían cinco o seis que no estaban de acuerdo en que le dispararan a un hombre por la espalda, de la manera más tramposa y deshonesta habida. Pero el resto de ellos, a quienes no le importaba un carajo el hecho de que el borracho buscapleitos de la navaja hubiera muerto (o no, siempre cabía en las posibilidades que sobreviviera), seguían a Matt por razones diferentes. Unos, se hallaban maravillados pro la forma en que tocaba su guitarra mientras huía, poniéndole más emoción a la persecución de lo habitual; Otros, eran grandes fanáticos del pelirrojo y querían un mechón de cabello, una fotografía o un autógrafo, mientras que los demás, acérrimos seguidores de la cantante en el escenario, se hallaban enfurecidos por la interrupción del acto causada por los disparos, y querían desquitarse con el monje por aquella osadía. Al fin y al cabo, la cantante, espantada, había cancelado el show.

Ya se podía ver la playa, con sus aguas tranquilas reflejando la pálida luz de la luna y algunas fogatas diminutas en la costa para alertar a los barcos de la presencia de aquél islote que surgía, en ciertas épocas del año, del fondo de los mares. Y Matt, dando largas zancadas que le sacaban suficiente ventaja comparado al grupo de perseguidores, seguía tocando su guitarra con maestría tal que no se equivocaba en ningún acorde aunque tropezara un poco en el camino con tanta piedra y arena. -¡Atrapenlo! ¡Ese imbécil asustó a la diva! -Se escuchaba por allí. -¡No toquen a Bloody Monk! ¡Dame tu autografoooo! -Gritaban otros cuantos. -¡Esa música es fenomenal! -Clamaban unos del fondo. -Es un bastardo que dispara por la espalda. -Murmuraban iracundos algunos.

Sin embargo con un par de saltos que el pelirrojo diera para aventajarse lo suficiente en la carrera, se adelantó para girar sobre su propio eje cual bailarín profesional en su presentación debut, y afrontar, directamente, a la turba que se detuvo en seco, cayéndose los de adelante por el efecto dominó de haber sido empujados. Los gestos de confusión se mezclaban con la alegría y el enfado, pero el pelirrojo no se movió, sino que dejando de tocar estiró el largo brazo y abrió la palma para acallar al bullicioso grupo que atónito le prestaba toda su atención. -Caballeros... -Comenzó con un tono de voz muy formal y admirable. -Damas~ -Dijo mientras un guiño y un gesto lascivo se curvaba en una sonrisa que hizo estremecer y suspirar a todas las presentes. Su sonrisa se extendió ahora para todos, que se encontraban tan maravillados como cargados de curiosidad por lo que el alto músico tenía por decir, y es que si su fama le precedía, más lo era el hecho de ser relativamente impredecible. -¡YO TOCARÉ PARA USTEDES, GRATIS! -Gritó mientras sus dedos aceleraban el riff instantáneo y causaba un gran vitoreo en su honor, pues nadie que se preciara de tener buen oído musical podía negar el talento palpitante de aquél pelirrojo y su guitarra.

El concierto duró toda la noche y apenas hubo salido el sol Matthias abandono el escenario cual vampiro famélico, dispuesto a saciar su hambre con cuanta cautivada jovencita apareciera. Mujeres no le faltaron, y menos aún un transporte que ofreciera llevarlo a tierra firme. Aunque, sin saberlo, se dirigía a Karate Island. Donde el futuro le aguardaba.

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Re: [FIC] Del Sur al Norte voy, cantando estoy~

Mensaje por Karen el Mar Sep 26, 2017 9:36 pm

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